Cinco Destellos

¿Qué se escribe en un texto de presentación? ¿Se habla de la obra que marcó mi vida? ¿El libro que me hace volver a él una y otra vez? ¿O cuento cuál es la serie que me hipnotiza ante la pantalla cada vez que la veo?

Prefiero hablar de varios momentos de mi vida, escenas que me han hecho ser como soy, que me han marcado en mis aficiones y lecturas. No están ordenadas, son cinco destellos al más puro estilo de los momentos estelares que Zweig decidió mostrarnos para narrar la historia de la humanidad.

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Primer destello. Estando de visita en casa de un familiar encontrar una cosa que no habías visto nunca antes. Una revista llena de dibujos que contaban una historia, llena de gente vestida con trajes llamativos, volando, lanzando bolas de hielo, controlando a gente con su mente, levantando y lanzando contra los demás enormes vigas de hierro….miras la portada y tu vida cambia. Acabo de conocer La Patrulla-X en una edición de Bruguera y ya no podré dejarlo nunca.

Segundo destello. Un verano caluroso, ya había hecho todos los deberes que habían mandado en el colegio en menos de dos semanas (repelente que es uno) y se avecinaba la amenaza de tortura para mis padres en forma de aburrimiento infantil. Hasta que un día mi madre volvió de su trabajo con un voluminoso libro que esperaba entretuviera a su vástago de poco más de 10 años. Creía que esas más de 1000 paginas me tendrían silencioso durante los dos meses restantes. Vana esperanza, su churumbel se acabó leyendo El Señor de los Anillos en poco menos de quince días.

Tercer destello. El domingo por la mañana era el momento reservado de la semana para que mi padre y yo ejerciéramos de lo que éramos en los papeles. Así que, dependiendo de dónde pasáramos el verano, íbamos a unos sitios u otros, aunque nuestro lugar favorito era El Retiro. Los que conozcan Madrid sabrán que una de las rutas de entradas a este oasis es la mítica Cuesta del Moyano, llena de casetas de libros antiguos y de segunda mano. Allí mi padre se hacia con la mayoría de sus lecturas: desde bolsilibros del oeste hasta las tragedias completas de Shakespeare. Y como yo le acompañaba siempre me caía alguno. ¿Qué era lo que me compraba? Libros de esos con portadas llenas de gente con espadas, magos, duendes y demás cosas tontas, pero que me mantenían entretenido. Así es como descubrí Martínez Roca y con ella a Elric, Mundodisco, Holdstock y todo lo que un novato editor llamado Alejo Cuervo empezaba a traer a España.

Cuarto Destello. Viernes tarde, sales de clase y no tienes claro qué es lo que vas a hacer, hasta que tu mejor amigo se te acerca y te dice que si vas a su casa, que sus padres acaban de comprarle un Vhs y vais a estrenarlo. Presos de la emoción pedís dinero a vuestros respectivos padres y con unas 200 pesetas os dirigís a ese sitio llamado videoclub a alquilar un par de esas películas de las que habéis oído hablar a los mayores en el patio: La Guerra de las Galaxias e Indiana Jones (aunque en aquella época te referías a ella como En busca del arca perdida). Años después, y con motivo de una de las huelgas generales que le montaron a Felipe González (creo que la del 14-D), logré convencer a mi padre para comprar un reproductor y ahí entró en mi vida Arnold.

Quinto destello. Llegan las cadenas privadas a nuestra vida, ya no tenias que estar atado a lo que pusieran en las públicas (tres en aquel momento). No empezaron mal, con una extraña mezcla entre series y películas de prestigio con programas rancios y pueblerinos al más puro estilo español. ¿Y qué desembarcó ahí? Pues una serie de la que se hablaba mucho en las revistas de cine y comandada por el director de una película que me había fascinado visualmente: Dune. ¿Cuál es el nombre de la serie? Twin Peaks.

Estos son solo cinco de los destellos que me han definido, pero espero que os ayuden a conocerme. Ya os iré contando más.

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