La chica de al lado de Jack Ketchum

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Imaginad una manzana roja, brillante, como la que la bruja le ofrece a Blancanieves en el cuento del mismo nombre. Visualizad esa imagen por un momento, en una fuente de cristal y rodeada de otras diez de ellas. Apetecible, ¿verdad? Ahora, en vuestro frutero imaginario, probad a introducir otra manzana, esta vez podrida y arrugada. Haced un time-lapse mental, como en uno de esos vídeos documentales en los que los días se suceden en cuestión de segundos. Ahora sustituid manzanas por personas, como hizo Ana Botella en su momento y tendréis una perfecta analogía del libro que vamos a tratar.

Años cincuenta. Un pueblo cualquiera en Estados Unidos. Un grupo de casas alberga la vida diaria de un vecindario de lo más normal. Béisbol, cerveza, cigarrillos Chesterfields y marsmallows a la luz de las hogueras. Todo cambia cuando Meg y su hermana pequeña Susan, sufren un accidente de coche en el que sus padres mueren y aterrizan en el hogar de los Chandler. La apacible vida de los chicos del barrio y de las dos recién llegadas cambiará para siempre en un giro casual de los acontecimientos.

 Como muchas veces he comentado, soy un amante de la literatura de terror y un ferviente admirador de la novela de género. Sin embargo, por cosas que ni yo logro a comprender, aún no me he encontrado con ningún libro que fuese capaz de removerme los intestinos por culpa del miedo escondido entre sus páginas. Sí, me he topado con escenas terroríficas que, si me pasaran en el mundo real, me obligarían a hacerme un ovillo y chuparme el pulgar como un niño de teta, pero al estar escritas en tinta, ni fu ni fa. Nada que ver con el cine de esta misma temática, del que me alejo todo lo que puedo a no ser que la película en cuestión me la hayan recomendado con fervor, porque lo paso realmente mal.

El caso es que desde hace ya un par de años, venía escuchando tanto en redes como en tertulias literarias que La chica de al lado de Jack Ketchum (Nueva Jersey, 1964-Nueva York, 2018) era probablemente uno de los peores libros que podías echarte al coleto en 450_1000cuanto a este género se refiere. Curiosamente, hace unas semanas, pregunté en redes sobre novelas que dieran verdadero terror y esta fue una de las más nombradas. En lo que la mayoría estuvo de acuerdo era que, más que acongojarte, la historia de sus protagonistas, Meg y David, te revolvía las tripas. Fue por ello que tomé la decisión de, en cuanto terminase con lo que tenía entre manos, me pondría con ella.

La cogí a ciegas, sin saber nada de lo que me iba a encontrar. No leí la sinopsis, tampoco las reseñas, no pregunté a nadie sobre el argumento; tan solo me senté en el metro, abrí la primera página y comencé a leer. Empezaba muy bien. Una narración en primera persona en la que David, el principal protagonista, se marca un monólogo de lo más convincente acerca de lo que es el dolor. Desde el principio entiendes que algo chungo ha debido de sucederle en el pasado; dos páginas y sabes que lo que le pasó hace más de treinta años fue determinante para el devenir de su vida. Y no, no te equivocas.

Tras este inicio, el autor retrocede treinta años atrás hasta la infancia de David y le coloca sobre una roca en medio de un río, recogiendo cangrejos y conociendo por primera vez a Meg, co-protagonista absoluta de la trama. Una conversación banal, una cicatriz en un brazo y parece que el primer amor de verano para David está a a punto de sucederse.

Sin utilizar ningún recurso sobrenatural, solo con las peripecias de unos críos cuyas personalidades recuerdan a los muchachos de It o Cuenta conmigo de Stephen King en un entorno rural similar al de las novelas anteriormente mencionadas, el autor describe de forma cruda y directa cómo es la vida en un pueblecito del interior americano recién salido de la guerra. Allí hay poco que hacer más allá de jugar al pilla-pilla, cazar imagescangrejos en el río o tirarse piedras y descalabrarse unos a otros. Ya sabéis, como en España en los ochenta pero sin Franco. De hecho, Ketchum tiene una gran virtud a la hora de poner en escena todo lo que sucederá más adelante, y es gracias a las inexistentes descripciones de sus emplazamientos. No le hace falta convencer al lector de lo que rodea a los personajes porque estos son tan claros que todo lo demás es accesorio.

La elección del narrador en primera persona es un verdadero acierto. Os preguntaréis por qué. Todo lo que se narra en la novela ha sucedido treinta años atrás, pero David decide contarlo en ese momento, a modo de expiación. Por un lado extrae de la «confesión» cualquier tipo añadido infantil que podría haber dado lugar en el momento en el que sucedió, pero por otro aporta si cabe más crudeza a lo que nos cuenta al tener la visión adulta del momento en el que lo cuenta. Eso le permite tener lagunas en su historia, ahorrarse las partes que no le interesan o dotar de mayor sinceridad a lo que ha visto. Sin embargo, cuando la acción se ha vuelto desenfrenada y el lector ya está atrapado, capítulos que empiezan o acaban con párrafos como el que copio a continuación, hacen que te atrapen en la misma situación en la que se encuentra su yo del pasado:

No voy a contaros esto.

Me niego.

 Hay cosas que morirías antes de contarlas, cosas que

sabes que deberías haber muerto antes de verlas.

 Yo observé y lo vi.

Confesiones como esta hacen que lo que se cuenta se convierta en algo más turbio aún, lleno de aristas, de detalles que, aunque no aparezcan, puede rellenar el lector con la imaginación. Como podéis ver, estoy intentando no contar nada de lo que pasa en la trama porque creo que, para afrontarla, es necesario llegar lo más «virgen» posible a la lectura.

Si entramos de lleno en el tema de trasfondo, veremos que Ketchum aborda la maldad humana sin cortapisas, yendo directo al grano. Sí, quiere hablar sobre el maltrato, la fragilidad del sistema de adopciones o incluso de los problemas derivados de las girl next door ketchum leisure 2005comunidades pequeñas y cerradas. Pero sin duda, la maldad porque sí, es lo que fascina al autor. Cómo una manzana podrida puede infectar a todas las que la rodean en un tiempo relativamente corto, convirtiendo a inocentes niños en verdaderas máquinas de hacer daño. El mal por el mal, simple y llanamente.

Igual que sucede con la piratería en España, en ocasiones, el ser humano actúa con malicia porque puede hacerlo, sin excusas. Mediante el avance de los días en la residencia de los Chandler, veremos ese cambio progresivo en el grupo de chavales, de jugar con simples colonias de hormigas a utilizar los métodos más imaginativos para causar dolor en un semejante. Os preguntaréis muchas veces el por qué llegan a esas cotas de repugnancia mientras estéis allí con ellos y siempre obtendréis la misma respuesta: porque pueden.

Decía el escritor y filósofo Edmund Burke que para que el mal triunfase solo hacía falta un hombre bueno que no hiciese nada al respecto. Aquí veremos un ejemplo perfecto encarnado en el protagonista, David. Y quizá esta sea una de las cosas que menos me gustan de la novela, al menos en cuanto a la credibilidad de la misma. Es cierto que el muchacho explica las razones por las cuales se comporta de esta manera, pero a mí no acaban de convencerme. Al principio, las fechorías no son más que gamberradas un poco pasadas de vueltas y puedo entender que el muchacho se mantenga al margen como mero espectador. Pero llega un momento en el que su inactividad irrita al lector, sobre todo por la gestión que hace más adelante de los sucesos. Desde que se inicia la vorágine de violencia, tengo la sensación de que el chico sufre de una psicopatía enervante de la cual no hablan en toda la novela.

Si he de poner alguna pega a la novela, además de lo anteriormente mencionado, es la pésima traducción y edición de la misma. La Factoría (Fechoría, como dirí

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a nuestro Barbas) de Ideas, bien conocida por los lectores de género en nuestro país por sus desastrosas traducciones, hizo gala de sus peores hábitos dejando en las librerías un despropósito de texto lleno de erratas y frases que se contradicen en demasiadas ocasiones y que hacen pensar que todas las leyendas que se cuentan sobre ella, son ciertas.

Más allá de eso, la novela es una puta maravilla que nadie debería perderse si quiere corroborar ese dicho de «la realidad siempre supera a la ficción» porque, por increíble que parezca, el señor Ketchum no hace más que adaptar a novela el caso real ocurrido en Indiana cuyo nombre en clave para la búsqueda es Sylvia Likens. Por si cuando acabéis con la ficción queréis saber algo más de la realidad.

 

 

 

 

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“Antilista” de lo que más he disfrutado en 2017: Libros.

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2017 ha sido un año en el que no sólo he leído y visto películas y series como el resto de los años, sino que, además, os he ido hablando de muchos de ellos en Los búhos del caos ―los que se ajustan a la temática del programa―. Ahora que estrenamos año nuevo, me apetece hacer una pequeña recopilación de lo que más he disfrutado en el anterior. He decidido hacerlo en tres antilistas temáticas que amplían lo que ya comenté en el programa nº 10. La idea no es hablar de lo mejor sino de lo que más me ha gustado o de lo que más ha significado para mí por motivos diversos, lo que hace que sean absolutamente subjetivas.

La existencia de los búhos del caos ha hecho que mis lecturas “de género” se hayan incrementado y como consecuencia ―o aprovechando las circunstancias―, he llegado a autores que hasta ahora no había leído y he podido saborear en varias ocasiones el placer de catar por primera vez algo que gusta. Vamos allá ―conste que no están necesariamente por orden de preferencia―:

La Quinta Estación, de N.K. Jemisin (Nova, 2017): La visita a Madrid de la encantadora N. K. Jemisin fue todo un acontecimiento para el programa. No habíamos emitido ni un solo minuto y ya teníamos una entrevista con la ganadora de un Premio Hugo y finalista de varios premios importantes más. Fue un placer para los búhos el tiempo que nos dedicaron la autora, la editora Marta Rossich y Alex Paez, que nos ayudó a entender todo mejor y también lo fue el posterior encuentro con medios. Tras este momento remember, vamos a lo más importante: el libro. La Quinta Estación es la primera parte de una historia dividida en tres―Trilogía de la Tierra Fragmentada―. Y es una suerte, porque nada más acabarlo quería más. En unos días se publica la continuación traducida y yo lo espero con ganas. Jemisin es muy buena creando mundos, eso lo primero. En la novela recrea un lugar llamado Quietud en el que suceden continuos y violentos cambios geológicos. Los personajes principales, llamados orogenes, tienen la capacidad de controlar la energía de la tierra y sus movimientos, así que es fácil entender su importancia en un mundo con esas características.  La historia va asociada a una mitología que Jemisin crea a la perfección, igual que hace con los elementos de la vida cotidiana, la flora, la fauna y el resto de personajes. Y no contenta con todo esto, inventa los términos para definir los elementos que no tienen igual en nuestro mundo. Aquí quiero mencionar la labor del traductor, David Tejera, que adaptó con maestría ese vocabulario al castellano.

En resumen, es una novela que se lee con muchas ganas de principio a fin, que va envolviendo al lector en la historia, que a ratos juega con lo que estamos predispuestos a suponer y que tiene algunos giros bastante sorprendentes.

Arañas de Marte, de Guillem López (Valdemar, 2017): El día que Guillem y yo nos vimos por primera vez y me regaló su novela La polilla en la casa del humo (Aristas Martínez, 2016), me tocó un premio doble: conocerle y descubrir al que se ha convertido en uno de mis autores preferidos de los últimos tiempos. Antes de abrir Arañas de Marte, estaba convencida de que me iba a gustar. No podía ser de otra manera, sabía que Guillem me iba a dar algo que me encanta: una historia retorcida, oscura, impecablemente narrada y abierta a especulaciones. Lo que no sabía es que iba a tener todo eso llevado al extremo. Puro abismo hecho letras. Valencia, un futuro que no parece demasiado lejano, una pareja sufre el drama inmenso de perder a su hijo. A partir de ahí, realidad y ficción ―quizás un cúmulo de realidades diferentes― se entremezclan como una telaraña o una red neuronal. Ciencia ficción oscura y exquisita para paladares acostumbrados a deleitarse con el horror elegante que provoca la perturbadora sensación de la inestabilidad de la existencia que vivimos y de nuestra propia mente.

Las tres muertes de Fermín Salvochea, de Jesús Cañadas (Roca, 2017): Hacía tiempo que tenía pendiente leer a Jesús Cañadas más allá de algún relato suelto y la premisa de esta novela ―una mezcla de historia y elementos sobrenaturales― me resultaba muy atractiva. Y qué bien hice en leerla. La disfruté una barbaridad. Es una historia absorbente y muy entretenida que sucede entre las dos partes de Cádiz, la visible y la oculta, a finales del siglo XIX y principios del XX. Los sucesos se nos presentan desde la perspectiva de un grupo de niños extremadamente desfavorecidos ―pobres unos, huérfanos y pobres otros, maltratados de alguna forma casi todos― que se enfrentan a la resolución del misterio en torno a la muerte del alcalde Fermín Salvochea lo que les llevará a vivir una serie de aventuras y a conocer a muchos personajes peculiares. Los amantes de lo sobrenatural reconocerán a algunos lugares y personajes de la mitología de Cádiz y de otros lugares y los amantes de la Historia se encontrarán un retrato de la sociedad de la época. Yo la devoré.

Transcrepuscular, de Emilio Bueso (Gigamesh, 2017): Esta novela de Emilio Bueso ha sido otra de mis primeras veces. Llegó envuelta en cierta polémica por los formatos de edición, polémica que ―como ya dije en algún episodio de los búhos del caos― yo no acabo de entender. En mi opinión ―aunque no venga muy a cuento en este artículo―, cada editorial es libre de editar como mejor le parece y, puesto que no es obligatorio comprar, el lector puede decidir si lo quiere o no o si espera a otra edición. Recientemente ha salido en un formato más sencillo y a un precio muy bueno, pero yo estoy feliz de tener una edición preciosa con una de mis amadas libélulas en su portada. Transcrepuscular es una road movie literaria en la que unos personajes que representan a los diferentes estratos en los que está fuertemente dividida la sociedad en función de motores que no nos son nada ajenos ―religión, política y economía―, se ven abocados a realizar un viaje en busca de un objeto valioso que ha sido robado. Bueso hace un magnífico trabajo de worldbuilding, recreando un escenario cuyos habitantes conviven con extrañas y gigantescas especies vegetales y todavía más extraños y gigantescos insectos y moluscos, con los que llegan a unirse en una simbiosis que les otorga ciertos poderes. Os advierto una cosa, el final os va a dejar de piedra y queriendo más. Es la primera parte de una trilogía. A esperar la segunda con ganas.

-Los últimos días de Nueva París, de China Mieville (Nova, 2017): Un genio que aún no había descubierto y que me dejó boquiabierta este año es China Mieville. Esta novela trata de guerra y Surrealismo. Parece simple pero no lo es: cuando digo Surrealismo me refiero a todo un universo en el que autores y obras de arte conviven ―literalmente, ya que las obras de arte cobran entidad más allá de su propia esencia de obra artística y se convierten en personajes de la novela― con soldados y grupos de resistencia en una ciudad de París muy diferente de la que conocemos. El que sepa un poco de arte ―como es mi caso― se emocionará al descubrir algunas obras cumbre de la época caminando por las calles de la ciudad, pero tranquilos, el libro incluye un glosario en el que explican todo, para que cualquiera pueda entender la gracia y la originalidad extrema del argumento.

Este año han llegado a mis manos y mis ojos otros libros maravillosos que no pienso resistirme a mencionar sólo por haber sido editados en otros años.

– Los Tejedores de Cabellos, de Andreas Eschbach (Bibliópolis, 2004): Esta novela fue todo un descubrimiento y estoy segura de que es una obra que gustará a cualquiera que tenga la suerte de que caiga en sus manos. Se trata de una historia aparentemente fantástica que por momentos se va deslizando hacia la ciencia ficción, en la que acaba totalmente asentada. Está narrada de una forma ágil, precisa, con un ritmo que incita a no parar y el mundo que describe es tan sorprendente que no te dejará hacerlo: en un planeta árido con una sociedad aparentemente anticuada, encontramos que existe una casta de artesanos llamados tejedores de cabellos. En sus familias sólo puede haber un hombre y un único hijo varón. El hombre tiene varias esposas, concubinas e hijas. La vida entera del tejedor está destinada a tejer una alfombra con el cabello de los miembros femeninos de la familia, alfombra que venderá al final de su vida, pasando el puesto a su único hijo varón. El destino de estas alfombras no se sabrá hasta mucho más adelante, cuando ya estemos sumergidos en una obra puramente de ciencia ficción, con naves, planetas, etc. La mezcla de tecnología con elementos que parecen sacados de la edad media, aparatos, máquinas y naves de diferentes tipos, algunos avanzadísimos y otros casi steampunk, el toque pulp que tiene en algunos capítulos y otros muchos matices la convierten en una delicia que debe ser leída sí o sí.

-El cuento de la criada, de Margaret Atwood (Bruguera, 2008): También hay una edición de Salamandra de 2017. No puedo comparar el libro con la serie porque debo ser la única persona que aún no la ha visto, pero como sea la mitad de buena que el libro, tiene que merecer mucho la pena. En esta obra, que originariamente es de los primeros 80, Margaret Atwood muestra una distopía escalofriante, una dictadura amparada en la religión en la que las mujeres han quedado relegadas a un papel de mínima importancia en la sociedad. La natalidad ha descendido tanto que las pocas que son fértiles son incluidas en un grupo destinado a engendrar los hijos que las esposas de los gobernantes no pueden tener. La historia nos la cuenta una de esas mujeres, cuya libertad es mínima en todos los aspectos de su vida. Las de su grupo social no pueden relacionarse con el resto de la gente de forma normal, deben llevar una vestimenta concreta y someterse a una serie de rituales. Lo verdaderamente aterrador es que mientras leía esta historia no dejaba de pensar en casos como el de Irán, donde las modernas mujeres que en los 70 lucían minifaldas tan cortas como cualquier occidental, hoy en día viven anuladas, tapadas y sometidas a un régimen horrible de falta de libertad. Leer es a veces el primer paso para cambiar cosas o para no llegar a ellas.

La historia de tu vida, de Ted Chiang (Alamut, 2015): Después de leer esta recopilación de relatos, sólo puedo pensar que Ted Chiang es un maestro. Cada relato es diferente entre sí, pero todos rebosan originalidad y buen hacer a la hora de narrar las historias. En el cuento que da nombre al libro está basada la película La llegada (Denis Villeneuve, 2016). Este relato, en el que Ted Chiang reflexiona sobre la importancia del lenguaje en la creación de todos los aspectos de la realidad, incluido el tiempo ―un tema que me fascina y que ha sido estudiado por antropólogos y lingüistas―, es sublime pero el resto no se queda a la zaga. Nos encontraremos en sus páginas con los constructores de la Torre de Babel, con golems, científicos, metahumanos y muchos más temas con un denominador común: hacen pensar. Y mucho. Sin apenas darse cuenta, el lector acabará planteándose un montón de cosas. Estoy hablando de él y ya me han entrado ganas de releerlo. Con eso lo digo todo.

-El estado natural de las cosas, de Alejandro Morellón (Caballo de Troya, 2016): Los que me conocéis sabéis de sobra que yo siempre me quejo de que en este país el cuento es considerado como el hermano pequeño de la novela y que a la mínima oportunidad reivindico que se iguale en importancia. Por eso ―y por muchos otros motivos― que un amigo gane el prestigioso Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez, otorgado por el Ministerio de Cultura de Colombia, es un motivo grande de felicidad. Y además es un premio que Alejandro Morellón y su recopilación de relatos El estado natural de las cosas merecen de sobra. Seis cuentos, una casi nouvelle y un misterio en torno al término ehio en los que el autor juega a atrapar momentos de la vida cotidiana de cualquiera y a introducir en ellos un elemento fantástico, extraño y discordante que lo cambie todo: gentes adorando a un huracán, un testículo enterrado con honores de persona completa, un hombre que vive en el techo de su casa ―aún recuerdo la primera vez que me habló de este cuento y me maravilló lo kafkiano del argumento―, risas que trascienden su propia importancia…

Al mismo tiempo que modifica la trayectoria vital de los personajes con pericia de demiurgo, Alejandro Morellón condiciona al lector a hacerse preguntas del tipo: ¿Merece la pena renunciar a algo importante por dinero?, ¿Cambia el amor si cambian las circunstancias? Y en lo profundo, nos lleva a plantearnos quiénes somos en realidad si nos despojan de nuestras circunstancias y nos visten con otras.

Una de las cosas que más me gustan de Morellón es que satisface mi tendencia a amar lo inclasificable. Al leer sus relatos me encuentro en casa, rodeada de una nube de realismo mágico, tomando café con Cortázar, Kafka y Shirley Jackson al tiempo que disfruto del surrealismo costumbrista de las películas de Cuerda, del humor del autor, de una fina crítica social que asoma entre las líneas y un delicioso absurdo existencial. Delicatessen.

Y más allá de todas estas recomendaciones, no quiero dejar de mencionar estas otras obras que también me parecen más que recomendables ―de algunas ya hablé en el programa de radio―: Montaña rusa, de Fernando López Guisado (Vitruvio, 2016), Los príncipes de la marea de Daniel Pérez Navarro (Cerbero, 2017), Material sensible de Neil Gaiman (Salamandra, 2106), El sueño de Fevre, de George R. R. Martin (Gigamesh, 2009).

Felices lecturas.

Mar Goizueta.

*Mi principal suministrador de vicios lectores de fantasía, terror y ciencia ficción es la librería Cyberdark. Ahí podéis encontrar casi todos o todos los libros que os he recomendado.

Los búhos del caos 5: Universo Blade Runner

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Bienvenido a un nuevo programa de Los búhos del caos. En esta ocasión, con la excusa del estreno de “Blade Runner 2049”, hemos hecho un especial en el que hablamos de esta película, de “Blade Runner” y de la novela de Phipip K. Dick en la que se inspiran: “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”.
También hablamos de series como “American Gods”, del terrible final de “El Incidente” y de ST Discovery. Os contamos qué nos parecen los libros que tenemos entre manos y mencionamos algunas convocatorias interesantes que tendrán lugar estos días, como la Madrid Gaming Experience, el Spoiler Fest, el Festival Penumbra, la reunión de la editorial Cerbero y más eventos y presentaciones que se harán durante la Semana Gótica y Getafe Negro, entre otros.
En “recomendaciones random” os haremos pasar miedo con propuestas especial Halloween.

A los mandos de la mesa de sonido y al martillo, Yem Goizueta. Detrás de los micros, José Antonio Campos (Toluuuu), Alberto Plumed, María Martín y Mar Goizueta. En la trastienda, Pili Rosique.

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*Nuestra sintonía es “Una vuelta de Halley”, de Lewin: https://open.spotify.com/track/6ZpRz6YU8lJ9K9VSqCXoTb
Además, también han sonado los siguientes temas:
-“Bela Lugosi is Dead”, de Bauhaus. La versión es la de la intro de “El Ansia”
-“Midnight The Stars & You”, de James Campbell, Reginald Connelly y Harry Woods (BSO “El Resplandor”)
– “End Titles Blade Runner” (BSO Blade Runner), de Vangelis

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Los búhos del caos 4: Caos en directo

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Bienvenido a un nuevo episodio de Los Búhos del Caos. En esta ocasión, entre otros temas, nos hacemos eco de la iniciativa #LeoAutorasOct, damos un repaso a los cortos que se han lanzado como anticipo de “Blade Runner 2049”, hablamos de “Alien Covenant”, de la SNES, de la nueva serie de Star Trek, de la agenda para estos días, estrenamos la sección “recomendaciones random” y hablamos, como no, de libros, de los que hemos leído, de los que estamos leyendo y de las novedades.

A los mandos de la mesa de sonido y al martillo, Yem Goizueta. Detrás de los micros, José Antonio Campos (Toluuuu), Alberto Plumed y Mar Goizueta. En la trastienda, Pili Rosique y María Martín.

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*Nuestra sintonía es “Una vuelta de Halley”, de Lewin: https://open.spotify.com/track/6ZpRz6YU8lJ9K9VSqCXoTb

Además, también han sonado los siguientes temas:

-“Rachel’s song” de Vangelis (Blade Runner BSO)
-“Are you sure” de David Lynch, del disco “The big dream”
-“Lonely perfection”, de Jed Kurzel (Alien Covenant BSO)
-“The future awaits” de Brian Gilg (Blade Runner 2049 BSO)

El próximo programa será el miércoles 18 y lo podréis escuchar en directo en http://www.lhmagazin.com a partir de las 20:30. Y después en Ivoox.

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Los búhos del caos 3: Síndrome postvacacional

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En este programa superamos todos los límites del caos y os hablamos, sin orden ni concierto, de nuestras actividades veraniegas relacionadas con los temas del programa: el festival Celsius, algunas de las películas que hemos visto -sí, por supuesto que hemos visto “It” y os hablamos de ello, que sabemos que lo habéis pensado-, los libros y las series que hemos disfrutado o estamos disfrutando en estos momentos… Y, como no, también os contamos algunos cotilleos, algunas cosas que no deberíamos contar y algunos de los secretos de los miembros del programa.

En esta ocasión, detrás de los micros estuvimos Yem Goizueta, José Antonio Campos (Toluuuu), Alberto Plumed y Mar Goizueta. En la trastienda, Pili Rosique y María Martín.
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*Nuestra sintonía es “Una vuelta de Halley”, de Lewin: https://open.spotify.com/track/6ZpRz6YU8lJ9K9VSqCXoTb

Un mundo de Hielo y Fuego: Encuentro con los autores Elio M. García JR y Linda Antonsson

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Los Buhos del Caos no nos perdemos una. Si hay una concentración literaria o cinéfila y huele a que va a haber chicha de la buena, allí que nos plantamos. Esta vez ha sido en el Espacio Fundación Telefónica, donde los autores Elio M. García JR y Linda Antonnson, responsables de El mundo de Hielo y Fuego, visitaban Madrid antes de aterrizar en el Festival Celsius de Avilés. Si sois seguidores del mundo de Poniente, advertiros que han dejado un montón de Spoilers, información y dudas resueltas que podríamos convertir en titulares con solo una lectura.

Lo primero que voy a hacer como responsable de la visita a dicho evento, es pedir disculpas si las transcripciones no son todo lo fieles que deberían. Como inexperto en estas lides, se me olvidó llevar grabadora para poder escuchar de nuevo la entrevista, pero creo que lo extraído de la misma es bastante fiel a lo original. Por tanto, desde aquí, y bajo mi nombre, Jose Antonio Campos, (Toluuuu) me hago cargo de todo lo dicho y asumo todos los errores que se puedan cometer a continuación.

Nos metemos en faena. El evento comenzó con la aparición de Diego García Cruz, el traductor de la velada y conocido por ser el traductor entre otras muchas cosas, de las últimas galas de los Oscar para Canal+. Dentro de este mundillo de letras y fandom, también es reconocido por ser uno de los organizadores del Festival Celsius, cercano y amable con todo aquel que se atreve a acercarse y preguntarle cualquier duda. Tras las dudas de las primeras palabras, nos informa que Laia Portaceli, una de las presentadoras, se va a ausentar por motivos de fuerza mayor. Además, también nos comunica la mala noticia de que un documental que se iba a exponer con motivo de la charla se ha tenido que eliminar del programa por motivos personales ineludibles.

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Tras dar paso a Aranzazu Serrano, periodista y autora de Neimhaim, esta hace una breve introducción sobre el Mundo de Hielo y Fuego y a continuación, nos lee un extracto de la obra, bastante extensa. En ella nos cuenta la caída de Harrenhal de manos de los primeros Targaryen y extraída de la propia obra, basada en el mundo creado, como todos sabéis, por George R.R. Martin.

A finales de los años noventa y con solo dos libros de la saga publicados —Juego de Tronos y Choque de Reyes—, ambos autores —en aquel momento dos meros fans de la saga—fundaron la famosa web basada en el mundo de Canción de Hielo y Fuego, Westeros. En aquella época se pensaba que la saga iba a ocupar solo tres volúmenes. Sin embargo, era ya 2004 y Martin había publicado el tercero —Tormenta de espadas— y estaba a punto de publicar el cuarto—Festín de cuervos—. La editorial en Estados Unidos decidió sacar un libro para fans, destinado a complementar la información contenida en la obra y que ayudase a los lectores a no perderse en toda aquella amalgama de datos contenidos en la obra. La propuesta original tuvo como destinatario al propio autor, pero este se encontraba enfrascado en la escritura de Festín de Cuervos, por lo que sugirió a sus editores dos nombres: Elio y Linda. Al principio no contaron con la ayuda de Martín y recopilaron toda la información haciéndose un «Christopher Tolkien» con el Silmarillion. Por suerte, Martin terminó con Festín y comenzó a mandar material, hasta el punto de abrumarles con el mismo. Al fin, el lanzamiento se propuso para octubre del 2014 y para España en mayo del 2015 con portada de Enrique Corominas y gracias a la Editorial Gigamesh.

El libro cuenta con veinte ilustradores, entre ellos Ted Nasmith conocido por haber dibujado toda la obra de Tolkien en varias ocasiones tanto para calendarios, enciclopedias y ejemplares especiales; Magali Villenueve, ilustradora de Magic: The gathering y las novelas de StarWars; Marc Simonetti, responsable de las portadas de Mundodisco y más recientemente en la reedición de la saga Dune. Además, ha sido el encargado de crear todo el arte conceptual de lo próximo de Lluc Besson, Valerian y la ciudad de los mil planetas.

Tras esta introducción a cargo de Aranzazu, por fin da voz a los autores. Se les ve relajados, cómodos. No es la primera vez que hacen esto y en ningún momento se les nota nerviosos con las preguntas. Responden a todo con una sonrisa, sin titubear, sabedores de que el silencio del auditorio está dedicado a ellos por completo.

Aranzazu: ¿Cómo comenzó todo esto? ¿Qué historia hay detrás de la publicación de El mundo de Hielo y Fuego?

Elio: Aunque la gente pueda pensar lo contrario, no fue la editorial la que se puso en contacto con nosotros. Yo me encontraba de viaje por el sudeste de Estados Unidos, ya que recientemente me había mudado a Suecia, y estaba en 2004 visitando el país en compañía de mi familia. Aunque parezca increíble, recibí una llamada en una cabina telefónica. Me dijeron «Alguien quiere hablar contigo». Cuando cogí el teléfono y vi que era Martin… Comenzamos a hablar y me comentó que buscaban a alguien para crear la enciclopedia. Respondí que me parecía una buena idea pero que necesitaba a Linda para que me ayudase. Nada más colgar, la llamé por teléfono. Martin quería que hiciéramos el libro con él, imaginad lo que era eso para alguien como nosotros.

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Linda: Fue extremadamente emocionante. Cuando Elio me llamó, estaba alucinada. No pensaba que pudiera confiar en nosotros hasta ese extremo. Dentro de este género no es algo inaudito. Hay obras de género fantástico que tiene a gente tan apasionada en esos mundos que son capaces de crear las propias enciclopedias sin contar con el autor, de tanto que controlan. Sin embargo, George no quería que hiciésemos esto solos, sino que colaboráramos con él. Pensábamos que el compendio comprendería unas 50.000 palabras y al final se quedó en unas 180.000. Como todo lo que tiene que ver con Martin, se dilató en extremo.

Aranzazu: Cuando pedisteis información a Martín, este se emocionó y comenzó a daros más y más material, hasta el punto de que habían hechos inconexos, fechas que no cuadraban…

Elio: Claro. En cierto modo, no se revisó todo y se nos han colado algunas erratas y problemas de concordancia. Las aportaciones de Martin eran muy interesantes gracias a la pasión que puso en los textos de apoyo. Al principio, nos mandaba cosas que ya estaban referenciadas en la obra original, pero al empezar a ampliar esa visión, se le ocurrían cosas nuevas y lo ampliaba hasta el punto de describir el más mínimo detalle. Por ejemplo, se le ocurrieron cosas relativas a las Islas del Hierro sin consultar la propia fuente original, y por culpa de la fecha de entrega y falta del tiempo, hubo detalles que no cuadraban con lo narrado en los libros. De hecho, en Estados Unidos se dieron cuenta muchos lectores y hubo que cambiar bastantes cosas.

Ella: Nos pasamos mucho con las fechas. De hecho, Martin tiene una frase que me encanta y que suele decir a menudo. Algo así como «Me encanta el ruido que hacen las fechas de entrega a medida que las vas superando». Y como digo, nos pasamos por mucho. El problema era que el texto tenía que ir con ilustraciones y todo bien maquetado. Debido al retraso de los textos, también lo hacían las ilustraciones, ya que estas tenían que ir en concordancia al contenido de dicha página, pero claro, al no llegar ni una cosa ni la otra, la maquetación también se retrasaba, por lo que las fechas de entrega se iban cada vez más lejos…

Aranzazu: ¿Hay alguna información sobre los libros que sepáis y que no conozcan los lectores?

Ella: Obviamente, hay mucho material utilizado que no se ha podido incluir. En una ocasión estábamos presentes en una jornada de firmas en las que Martin leía capítulos en exclusiva para los lectores. Era justo aquella época en la que se encontraba más volcado con la escritura de la novela y tuvo que dejar de mandarnos cosas porque no llegaba a tiempo a las fechas pactadas. Habíamos hablado con él por videoconferencia, sobre ciertos detalles que íbamos a incluir en El mundo de Hielo y Fuego y nosotros, éramos testigos de como durante la propia conferencia este iba cambiando detalles sobre la marcha. Decía «Uy, ¡menudos cabrones! Pues esto no puedo leerlo, lo siento» Entendimos que se daba cuenta de ciertas cosas en tiempo real y decidía cambiar, eliminar o ampliar ciertas cosas que ya había decidido con anterioridad.

Aranzazu: Entonces, ¿Estáis amenazados de muerte por él? ¿Sentís una espada en vuestra cabeza cada vez que os acercáis a algún Spoiler?

Elio: Puede ser… —se ríe— De hecho, hubo un tiempo en el que en Westeros tuve que defender teorías que ni siquiera yo me creía. Me pasaba semanas debatiendo con los internautas sobre cosas que yo sabía de sobra que no eran verdad, pero que como era lógico, no podía confirmar ni desmentir, porque ante cualquier duda, la gente ata cabos y… Bueno, ya sabes.

Aranzazu: ¿Como por ejemplo la procedencia de Jon Snow?

Elio: No.

Aranzazu: ¿Por dónde creéis que tirarán las tramas?

Linda: Martin nos comentó hace tiempo que el último libro consistiría en setecientas páginas, en las que se narraría cómo los copos de nieve caen sobre las tumbas de todos los personajes —Las risas invaden el auditorio—. Martin es así. Él era consciente de que tenía muchos personajes. Un día decidió hacer una especie de compendio y al terminarlo, se dieron cuenta de que tenía más de mil personajes y el propio Martin dijo «Ufff me parece a mí que voy a tener que matar a muchos, porque son demasiados». Creo que habrá mucha sangre, que el final será amargo, agridulce. Me da un poco de pena que solo queden dos libros, hay muchas revelaciones, demasiadas partes emocionantes.
Hablando de personajes, soy fan de Daenerys, por los elementos fantásticos que la rodean, como la profecía, los dragones… Me temo que la imagen que se ofrece de ella en Danza de dragones es demasiado oscura en lo relativo a su personaje. Ella misma cree que ha nacido para la guerra y no para la paz. Será importante en la lucha contra los caminantes blancos, pero no apostaría que sobreviviera. Pero no lo sé. Quizá Arya sobreviva, pero solo porque la mujer de Martin ama al personaje y quiere que sobreviva y podría hacerle cosas muy malas a su marido si no lo hiciera. Quizá Jon Nieve, pero es complicado. Hay mucha especulación sobre todo esto. Hay que tener en cuenta todo ese tema agridulce. Es probable que Bran acabe en el epílogo convirtiéndose en el que ve qué va a pasar en Poniente, viendo esa Primavera de Poniente.

Elio: Me encanta Bran. Ese sueño de primavera es de Bran. Desde las raíces del árbol verá todo eso. Observará quien vive y quien muere, quien ocupará el trono de hierro, pero no sabrá quiénes serán hasta que suceda. Pero me reitero en que «creo» que será así. Esta es mi opinión.

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Aranzazu: ¿Creéis que, como dice la visión —aquella que sucede en la Casa de los Eternos y que habla acerca de un «dragón de tres cabezas»—, habrán más jinetes de dragones?

Linda: Creo que Jon podría ser uno. De hecho, hemos releído varios párrafos y pasajes y siempre he tenido problemas con las profecías. Personalmente creo que tanto Danny como Jon coinciden en ciertos aspectos que se narran en las profecías. Creo que al menos habría tres candidatos si añadimos a Bran también.

Aranzazu: Aquí, en vuestro libro, todo está narrado desde el punto de vista de un maestre. ¿Existe la posibilidad de que, si algo cambia, este sea el culpable y así evitar los futuros cambios en la trama?

Linda: Cuando hablaron con Martin, se dieron cuenta de que, si firmábamos como Elio y Linda sin decir que éramos de Westeros, daría la sensación de que lo sabíamos todo sobre la obra, como si nuestra palabra fuese ley. Por eso pensaron que sería mejor que lo escribiera alguien interpuesto, para que, si algo cambiaba a lo largo del tiempo, este pudiese dejarse cosas de lado, cosas que no le interesaban a él como personaje individual. George no quería desvelar las cosas que pasaban con Robert Baratheon. Es por eso que en la dedicatoria del maestre pone «para Robert», sin embargo, aparece tachado y a continuación pone Joffrey para tacharlo de nuevo y poner Tommen. La razón es que el maestre quería dedicárselo al primero, y las muertes provocaban cambios de un lado y otro; el que escribía dicha crónica no podía poner ciertas cosas ya que, al cambiar de destinatario, quizá no le interesaba que uno u otro supieran lo que realmente pensaba sobre ello.

A: Dentro del libro, ¿Hay cosas de vuestra propia creación?

Elio: Sí, pequeñas cositas. El Maestre habla de otros colegas y nosotros nos inventábamos las obras para darle a todo más credibilidad. Me preocupaba qué había pasado con las líderes de la rebelión. Se me ocurrió que hubo enfrentamientos entre las grandes familias y por eso la construcción de Harrenhal se retrasaba cada vez más. Al llegar Aegon, este exige que se haga de aquella manera. Este detalle le gustó mucho a Martin, pero al final son cosas pequeñas que acaban sido aprobadas o no por él.

Linda: Nosotros rellenamos huecos, sugerimos, buscamos líneas argumentales diferentes que se encuentran separadas un tanto entre sí y desarrollamos la forma de unirlas. Pero siempre tiene que darnos el visto bueno. Hablamos, por ejemplo, del viaje de Nymeria y como se hizo a la mar. Quedó tan bien plasmado, que Martin pensó que lo había escrito él mismo.

Aranzazu: ¿Qué podéis contarnos sobre los Spin Off de Juego de Tronos?

Elio: No puedo asegurar que salgan adelante. Saben algunas cosas, algunas tramas sobre lo que quieren hacer, pero todas ellas tienen que ver con el pasado. Pasajes relacionados con Valiria de Danza de Dragones, por ejemplo.

Linda: Será interesante ver qué se hace con la historia de Poniente. Se ha especulado mucho con las propuestas, pero muchas de ellas nos suponen harto improbables.

Elio: Muchos de los aficionados querrían saber sobre los Baratheon pero creo que es bastante difícil. Martin dice que con lo que hay es suficiente, no quiere añadir mucho más de lo que ya hay. A mí me gustaría mucho, pero creo que no. Otra trama que veo improbable: la conquista de Aegon. Es una empresa de tal magnitud que no sé siquiera si me gustaría verla en la tele. Distintos reinos, separados los demás, líneas argumentales complejas… Es demasiado desarrollar todo esto teniendo al menos siete puntos de vista diferentes.

Linda: O más dragones, por supuesto. Aunque de nuevo lo vemos muy difícil por lo caro que saldría. En Danza de dragones salen diecisiete dragones. Eso es demasiado caro. ¿Otro tema interesantísimo? La caída de Valyria. Pero de nuevo, muchos dragones y efectos especiales. La conquista de Dorne sería muy chula de ver, pero es demasiado militar y sería excesivamente difícil capturar todos los detalles sin perder la magia de la historia principal.

Aranzazu: ¿Creéis que habrá Spoilers en la serie que impliquen el libro?

Elio: No me atrevería a decir tanto. Hay otra gente que trata de presionar a Martin para que haya esas adaptaciones, como por ejemplo centrarse solo en Jon, en Danny… pero la serie va a tener setenta y tres episodios y no hay espacio para todo. Hay personajes que en la obra mueren y en la serie no, pero no tiene por qué seguir esa línea.

Linda: Rikkon es evidente que no va a acabar sentado en el trono de hierro. Pero hasta llegar a saber quién lo hará, ambas, tanto la serie como el libro llevarán caminos diferentes. Pero estoy convencida de que al final acabará sentado el mismo personaje.

Aranzazu: La pregunta del millón. ¿Cuándo veremos Vientos de invierno?

Elio: Yo puedo responderte a eso: cuando lo acabe.

Aranzazu: ¿Habéis visto a Martin hace tiempo?

Linda. Sí, unos dos años. Nos veremos de nuevo en la WorldCon en Helsinki. Hablaremos, pero no mucho sobre esto. Además, Martin no cuenta mucho, no hace predicciones sobre lo que va a escribir porque sabe que al final todo varía y la historia toma otros derroteros.

A: ¿Quién le presiona más, los fans o la editorial?

Elio: Los aficionados, sin duda. Él ha sido editor. Ha editado Wild Cards, por ejemplo, antologías de otros autores y, a pesar de todo piensa que el editor es el enemigo natural del autor. A estas alturas, los editores británicos comprenden su método y también a él y su forma de hacer las cosas. Saben que lo que hace funciona, por eso en vez de apretarle, le apoyan. Hay lectores que se comportan como verdaderos yonkies, se toman todo esto como su chute diario, como su raya de coca y se vuelven violentos. Llevo en Westeros mucho tiempo y cuando pienso en la magnitud de la obra de George me emociono, pero de forma positiva. Porque el odio lleva a la ira y la… Bueno, ya sabes. Hay gente que se lo toma de una forma demasiado personal. El anonimato de internet hace que las personas se piquen entre diferentes foros y muchas veces se cachondean de otros aficionados.

Aranzazu: ¿Habrá más enciclopedias?

Linda: Nuestro contrato permite actualizaciones a modo de segunda edición con añadidos. Pero George quiere hacer un Fuego y Sangre, esto es material Targaryen que ha eliminado, cosas que no ha podido incluir porque eran demasiado importantes y se acercaban demasiado a los acontecimientos cercanos a Robert. Le gustaría hablar de Aegon III, matar a mucha más gente, más personajes. Crear más historia sangrienta para hacer crecer ese mundo. Sería el Drillmarilion. A él le interesa mucho más lo que sucede en el pasado que en el presente de Poniente.

Aranzazu: ¿Entonces es una realidad, ya está en marcha?

Elio: Bueno, a ver. Ya hay material escrito de Danza de Dragones que no ha sido publicado. La primera regencia de Aegon fue larga y no le ha podido dedicar más que un puñado de páginas. Todo ello entrará en ese Fuego y Sangre. George nos ha comentado que tiene un contrato para escribir eso, pero no sabemos más. Si lo escribe, tendrá que ver con Vientos de invierno, pero si hablamos sobre ello, habrá que empezar de nuevo con las especulaciones. Pero su prioridad, es sin duda Vientos de Invierno.

Como podéis ver, la cantidad de información que soltaron alegremente a los lectores fue enorme y todo ello con grandes dosis de simpatía y respeto por la obra. Mi impresión es la de que más que dos autores que están recorriendo el mundo para contar la historia detrás de este Mundo de Hielo y Fuego, hay en realidad dos fans incorruptibles a los que la obra les ha abrumado de tal modo que la han interiorizado y casi convertido en algo suyo, pero sin olvidar a quien pertenece realmente.

Tras las preguntas de Aranzazu, llegaron las de los allí presentes. No las vamos a transcribir todas, pero sí las que nos parecieron más interesantes tanto por la cuestión en sí como por las respuestas.

Pregunta: ¿Creéis que Canción de Hielo y Fuego es en realidad una historia de zombies?

Linda: George escribe mezclando temas. Los Caminantes Blancos son, sin duda, un elemento de terror, pero no creemos que la novela se encasille en algo concreto. El terror, la magia o la aventura son una amalgama de detalles que se ven confrontadas en una misma obra.

Pregunta: ¿Habéis acertado alguna vez con alguna teoría personal?

Elio: Buena pregunta. Imagino que igual que decíamos antes, por ejemplo, el tema de las tres cabezas del dragón, en la serie serán las mismas que en el libro. Si Bran es una de ellas, es probable que igualmente lo sea en ambas obras. ¿Aparte de esto? Algún personaje que desaparezca de la serie, no creo que aparezca en la novela. La teoría de la Danny del futuro me da un poco de repelús. El tema de las teorías nace porque los lectores piensan para sí mismos «Wow, fíjate qué listo soy, que me he anticipado al autor». Pero, ¿y si te equivocas? Pues entonces resultará que el autor es aún más listo. Se ha hablado mucho sobre los viajes en el tiempo, sobre las visiones de Danny. Martin es capaz de hacer que todo funcione. Si Martín cree que los viajes en el tiempo funcionan en la serie, lo hará

Linda: Pero no creemos que lo hagan, aunque en la serie vayan por un lado, seguramente por el libro irán por otro lado. A mí personalmente no me convencen estas historias de saltos al pasado y demás porque, la verdad, me dan dolor de cabeza.

Pregunta: ¿Cual es vuestra opinión al respecto del capítulo de Aegon?

Elio: Es fascinante. Hay pistas de algunos elementos de dicho capítulo en El mundo de Hielo y Fuego. Referencias a los antiguos dioses, a ese horno aceitoso y negro del que habla George en alguna parte. Parece que Martin se está planteando cosas acerca de esa magia negra. Le ha gustado y a cada capítulo en el que se interna en ella cada vez le va gustando más. Lo va metiendo poco a poco. Ofrece muchas posibilidades y es bastante aterrador. George es muy bueno jugando con todo esto, ya lo ha demostrado varias veces. Hace tiempo hizo una subasta en la que se ofrecían varios capítulos. Entre cuarenta y dos personas juntamos dinero para comprar uno de ellos. Nuestra idea era hacernos con él y luego ofrecerlo a sus fans, para que ellos también pudiesen disfrutarlo. A lo mejor Sansa se casa con Tyrion, nos decíamos, entre otros cientos de cosas. Al final Martin nos engañó a todos con ello. Lo que había allí escrito evolucionó y se convirtió en algo diferente. Estamos convencidos de que nos va a sorprender.

Pregunta: ¿Os parece un escritor filosófico o deja demasiadas puertas abiertas a los sueños de Bran o Danny?

Linda: Creo que es un escritor que reflexiona demasiado todo. Sabemos que no lo tiene todo atado, que sabe cómo va a terminar todo pero que va evolucionando la historia. Conoce cuál es el final, pero el rumbo de la historia va cambiando. Hablamos hace tiempo sobre las rebeliones, sobre el fuego negro; eso no estaba en la historia principal y sin embargo lo metió. Si hablamos sobre el caballero, no existía, lo creó después. ¿Y cómo encaja todo esto? La historia crece, se sorprende a sí mismo, trata de anticiparse al lector, por eso hay publicaciones teóricas sobre Juegos de Tronos. Hace poco se ha creado una Asociación de Académicos para estudiar la obra de Martin, en la Universidad de Oxford, donde se debate sobre la política, la sociedad, la monarquía en la obra de Martín. Él se implica en la historia. La conoce a la perfección. Y en la narración se ve todo lo que piensa, porque vuelca en ella sus verdaderos pensamientos sobre lo que le rodea, ya sea su propia concepción de las mujeres o la guerra. Es una historia digna de ser contada.

Pregunta: Los Huargos. ¿Creéis que serán importantes en los dos volúmenes que quedan?

Linda: Creemos que van a ser mucho más importantes que en la serie. Creemos que es por culpa del presupuesto, por eso lo han quitado. Pensamos que si alguno sobrevive, ese tiene que ser Verano, es la promesa de veranos futuros. Creo que los demás o son prescindibles o se encuentran en situación de riesgo. Rikkon puede morir, por lo que su huargo también. Pero Verano creo que sobrevivirá.

Pregunta: Martin ama a los Targaryaen. ¿Habéis tenido problemas al tener que quitar a la familia Sangre de Dragón?

Elio: Sí, claro. He tenido que apretarle de vez en cuando, por ejemplo para pedirle el nombre de los padres de Oberyn. Sabemos su papel, pero no su nombre. De muchos personajes no sabemos más que detalles, pero por mucho que le apretamos, le parece poco necesario. Queríamos más información, pero también teníamos que mantener el equilibrio. El maestre podía saber ciertas cosas, pero otras no. El tema era saber que ámbitos quería desarrollar Martin, ya que quizá prefería esperar a la publicación oficial en vez de colocarlo aquí.

Linda: Muchas veces al consultarle o revisar, preguntábamos cosas interesantes. Qué podría ocurrir con esto o aquello; nos fascinaba. Sin embargo, a Martin no. Eran detallitos que a él le parecían simples pinceladas. Pero a veces nos preguntaba ¿y por qué os parece importantes? Y tras comentarles nuestra opinión, se quedaba pensativo. Piensa en todo de forma global y le cuesta detenerse en ciertos detalles que gustan al lector. Le interesa plantearse qué piensa el lector sobre personajes que aparecen solo de pasada. Hay uno, por ejemplo, que lleva una capa de plumas de cuervo… Y se queda ahí. No le ofrece al lector más detalles. En cambio, muchos de ellos nos preguntan qué sabemos sobre él. Parece que ha gustado mucho.

Pregunta: ¿Qué pensáis sobre las teorías sobre que puede haber más dragones? Bajo el muro, bajo el agua…

Elio: Se ha hablado de que también podría haberlos incluso bajo Invernalia. No sé. En el final de Choque de Reyes dan a entender que quizá si, que los haya. Pero me cuesta creer que Martin meta más a estas alturas, pero solo es mi opinión. Quizá se le ocurrió la idea en algún momento y lo valoró en profundidad, pero luego lo rechazó. Hay ciertos detalles en las nuevas novelas, que dan a entender que solo existen los que ya conocemos.

Pregunta: En Danza de Dragones, Martin presenta al hijo de Rhaegar. Dices que no crees que sobreviva Daenerys. ¿Crees que este es el verdadero hijo o es una pista falsa?

Elio. Ese personaje es quien dice ser al menos… a ver. Mi teoría: quienes lo criaron lo hicieron para que creyera ser el que cree que es. Si crías a alguien para que sea el hijo de Aegon, creerá ser el hijo de Aegon. Pero no tiene por qué serlo, aunque él crea que lo es.

Linda. Sabemos que la profecía habla de falsos aspirantes. No creo que sea el que ocupe el trono al final. ¿Es posible que se presente como candidato? Puede ser. Hay muchas teorías incluso en el mundo de Poniente. Siempre ha habido candidatos falsos como en nuestra historia antigua. Hay gente que se puede creer que es quien cree que es, aun no siéndolo.

Pregunta: Querría preguntaros sobre el estilo narrativo de Martin. Muchos dicen que en los últimos tiempos ha sustituido las descripciones y prefiere ir al grano. ¿Creéis que ha habido un cambio en su estilo literario?

Linda: Martin reconoce que escribir guiones le ha cambiado su forma de escribir, hasta cierto punto cinemático. Le gusta describir las escenas con todo lujo de detalles. Para algunos está sobrecargado, leen en diagonal y van al grano. A muchos no les habrá gustado los dos últimos volúmenes por lentos, por introspectivos, por adentrarse en el interior de los personajes. Creo que se hace atractivo porque activa todos tus sentidos mientras lees y puedes percibir todo lo que él quiere contarte.

Elio: George reconoce que se ha vuelto perfeccionista. Con la primera novela no tenía la sensación de poder dedicarle todo el tiempo que quería. Si pudiera reescribirlo, estamos convencidos de que esta no sería igual. Se centraría en cierto elementos que ha tenido que obviar, no es el mismo de hace veinte años, por supuesto.

Y hasta aquí el encuentro con los dos autores. Fue una velada larga e interesante que, supongo, consiguió su objetivo, y es que alguien como yo, nada fan de dicha obra, llegara a casa con ganas de leer todo lo que tiene atrasado de Martin para poder entender todo aquello que se habló en la charla. Esperemos que Vientos de Invierno llegue más pronto que tarde —las profecías dicen que probablemente en Helsinki, Martin dé una alegría a sus fans comunicando la fecha definitiva de su lanzamiento— aunque solo sea para calmar las hordas de lectores que, como Caminantes Blancos, están dispuestos a arrasar los dominios de cada una de las librerías con tal de hacerse con un ejemplar.

Los búhos del caos 2: Wonder Woman vs Caos

Los búhos 2 WEB

Ya está disponible el segundo programa de Los búhos del caos, podéis escucharlo aquí:

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En este programa hablamos sobre Wonder Woman basándonos en la película recién estrenada. También comentamos algunas de las mejores-peores adaptaciones literarias al cine y os contamos nuestras últimas lecturas y qué nos han parecido.
En esta ocasión estamos a los micros Yem Goizueta, José Antonio Campos (Toluuuu), Alberto Plumed y Mar Goizueta. En la trastienda, Pili Rosique y María Martín.

Mientras hablamos podéis escuchar:

– Nuestra sintonía: “Una vuelta de Halley”, de Lewin: https://open.spotify.com/track/6ZpRz6YU8lJ9K9VSqCXoTb

-“No Man’s Land”, de Rupert Gregson-Williams (B.S.O. “Wonder Woman”)

-“Estrella”, de Bonacorso: https://open.spotify.com/track/1sH8Oq9A0m1vDt95q975t8

– “Rocky Road to Dublin” by Stefan Kartenberg (c) copyright 2017 Licensed under a Creative Commons Attribution Noncommercial (3.0) license.

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*Agradecemos a la Librería Cyberdark.net que nos ceda su espacio para grabar el programa.

Los búhos del caos 1: Especial N.K. Jemisin y «La Quinta Estación»

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En este primer episodio de Los búhos del caos hablamos de la entrevista que nos concedió N.K. Jemisin, ganadora del Premio Hugo 2016 con su novela «La Quinta Estación», durante su visita a Madrid. También hacemos un repaso a algunas lecturas que han pasado por nuestras alas últimamente.

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