“Antilista” de lo que más he disfrutado en 2017: Libros.

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2017 ha sido un año en el que no sólo he leído y visto películas y series como el resto de los años, sino que, además, os he ido hablando de muchos de ellos en Los búhos del caos ―los que se ajustan a la temática del programa―. Ahora que estrenamos año nuevo, me apetece hacer una pequeña recopilación de lo que más he disfrutado en el anterior. He decidido hacerlo en tres antilistas temáticas que amplían lo que ya comenté en el programa nº 10. La idea no es hablar de lo mejor sino de lo que más me ha gustado o de lo que más ha significado para mí por motivos diversos, lo que hace que sean absolutamente subjetivas.

La existencia de los búhos del caos ha hecho que mis lecturas “de género” se hayan incrementado y como consecuencia ―o aprovechando las circunstancias―, he llegado a autores que hasta ahora no había leído y he podido saborear en varias ocasiones el placer de catar por primera vez algo que gusta. Vamos allá ―conste que no están necesariamente por orden de preferencia―:

La Quinta Estación, de N.K. Jemisin (Nova, 2017): La visita a Madrid de la encantadora N. K. Jemisin fue todo un acontecimiento para el programa. No habíamos emitido ni un solo minuto y ya teníamos una entrevista con la ganadora de un Premio Hugo y finalista de varios premios importantes más. Fue un placer para los búhos el tiempo que nos dedicaron la autora, la editora Marta Rossich y Alex Paez, que nos ayudó a entender todo mejor y también lo fue el posterior encuentro con medios. Tras este momento remember, vamos a lo más importante: el libro. La Quinta Estación es la primera parte de una historia dividida en tres―Trilogía de la Tierra Fragmentada―. Y es una suerte, porque nada más acabarlo quería más. En unos días se publica la continuación traducida y yo lo espero con ganas. Jemisin es muy buena creando mundos, eso lo primero. En la novela recrea un lugar llamado Quietud en el que suceden continuos y violentos cambios geológicos. Los personajes principales, llamados orogenes, tienen la capacidad de controlar la energía de la tierra y sus movimientos, así que es fácil entender su importancia en un mundo con esas características.  La historia va asociada a una mitología que Jemisin crea a la perfección, igual que hace con los elementos de la vida cotidiana, la flora, la fauna y el resto de personajes. Y no contenta con todo esto, inventa los términos para definir los elementos que no tienen igual en nuestro mundo. Aquí quiero mencionar la labor del traductor, David Tejera, que adaptó con maestría ese vocabulario al castellano.

En resumen, es una novela que se lee con muchas ganas de principio a fin, que va envolviendo al lector en la historia, que a ratos juega con lo que estamos predispuestos a suponer y que tiene algunos giros bastante sorprendentes.

Arañas de Marte, de Guillem López (Valdemar, 2017): El día que Guillem y yo nos vimos por primera vez y me regaló su novela La polilla en la casa del humo (Aristas Martínez, 2016), me tocó un premio doble: conocerle y descubrir al que se ha convertido en uno de mis autores preferidos de los últimos tiempos. Antes de abrir Arañas de Marte, estaba convencida de que me iba a gustar. No podía ser de otra manera, sabía que Guillem me iba a dar algo que me encanta: una historia retorcida, oscura, impecablemente narrada y abierta a especulaciones. Lo que no sabía es que iba a tener todo eso llevado al extremo. Puro abismo hecho letras. Valencia, un futuro que no parece demasiado lejano, una pareja sufre el drama inmenso de perder a su hijo. A partir de ahí, realidad y ficción ―quizás un cúmulo de realidades diferentes― se entremezclan como una telaraña o una red neuronal. Ciencia ficción oscura y exquisita para paladares acostumbrados a deleitarse con el horror elegante que provoca la perturbadora sensación de la inestabilidad de la existencia que vivimos y de nuestra propia mente.

Las tres muertes de Fermín Salvochea, de Jesús Cañadas (Roca, 2017): Hacía tiempo que tenía pendiente leer a Jesús Cañadas más allá de algún relato suelto y la premisa de esta novela ―una mezcla de historia y elementos sobrenaturales― me resultaba muy atractiva. Y qué bien hice en leerla. La disfruté una barbaridad. Es una historia absorbente y muy entretenida que sucede entre las dos partes de Cádiz, la visible y la oculta, a finales del siglo XIX y principios del XX. Los sucesos se nos presentan desde la perspectiva de un grupo de niños extremadamente desfavorecidos ―pobres unos, huérfanos y pobres otros, maltratados de alguna forma casi todos― que se enfrentan a la resolución del misterio en torno a la muerte del alcalde Fermín Salvochea lo que les llevará a vivir una serie de aventuras y a conocer a muchos personajes peculiares. Los amantes de lo sobrenatural reconocerán a algunos lugares y personajes de la mitología de Cádiz y de otros lugares y los amantes de la Historia se encontrarán un retrato de la sociedad de la época. Yo la devoré.

Transcrepuscular, de Emilio Bueso (Gigamesh, 2017): Esta novela de Emilio Bueso ha sido otra de mis primeras veces. Llegó envuelta en cierta polémica por los formatos de edición, polémica que ―como ya dije en algún episodio de los búhos del caos― yo no acabo de entender. En mi opinión ―aunque no venga muy a cuento en este artículo―, cada editorial es libre de editar como mejor le parece y, puesto que no es obligatorio comprar, el lector puede decidir si lo quiere o no o si espera a otra edición. Recientemente ha salido en un formato más sencillo y a un precio muy bueno, pero yo estoy feliz de tener una edición preciosa con una de mis amadas libélulas en su portada. Transcrepuscular es una road movie literaria en la que unos personajes que representan a los diferentes estratos en los que está fuertemente dividida la sociedad en función de motores que no nos son nada ajenos ―religión, política y economía―, se ven abocados a realizar un viaje en busca de un objeto valioso que ha sido robado. Bueso hace un magnífico trabajo de worldbuilding, recreando un escenario cuyos habitantes conviven con extrañas y gigantescas especies vegetales y todavía más extraños y gigantescos insectos y moluscos, con los que llegan a unirse en una simbiosis que les otorga ciertos poderes. Os advierto una cosa, el final os va a dejar de piedra y queriendo más. Es la primera parte de una trilogía. A esperar la segunda con ganas.

-Los últimos días de Nueva París, de China Mieville (Nova, 2017): Un genio que aún no había descubierto y que me dejó boquiabierta este año es China Mieville. Esta novela trata de guerra y Surrealismo. Parece simple pero no lo es: cuando digo Surrealismo me refiero a todo un universo en el que autores y obras de arte conviven ―literalmente, ya que las obras de arte cobran entidad más allá de su propia esencia de obra artística y se convierten en personajes de la novela― con soldados y grupos de resistencia en una ciudad de París muy diferente de la que conocemos. El que sepa un poco de arte ―como es mi caso― se emocionará al descubrir algunas obras cumbre de la época caminando por las calles de la ciudad, pero tranquilos, el libro incluye un glosario en el que explican todo, para que cualquiera pueda entender la gracia y la originalidad extrema del argumento.

Este año han llegado a mis manos y mis ojos otros libros maravillosos que no pienso resistirme a mencionar sólo por haber sido editados en otros años.

– Los Tejedores de Cabellos, de Andreas Eschbach (Bibliópolis, 2004): Esta novela fue todo un descubrimiento y estoy segura de que es una obra que gustará a cualquiera que tenga la suerte de que caiga en sus manos. Se trata de una historia aparentemente fantástica que por momentos se va deslizando hacia la ciencia ficción, en la que acaba totalmente asentada. Está narrada de una forma ágil, precisa, con un ritmo que incita a no parar y el mundo que describe es tan sorprendente que no te dejará hacerlo: en un planeta árido con una sociedad aparentemente anticuada, encontramos que existe una casta de artesanos llamados tejedores de cabellos. En sus familias sólo puede haber un hombre y un único hijo varón. El hombre tiene varias esposas, concubinas e hijas. La vida entera del tejedor está destinada a tejer una alfombra con el cabello de los miembros femeninos de la familia, alfombra que venderá al final de su vida, pasando el puesto a su único hijo varón. El destino de estas alfombras no se sabrá hasta mucho más adelante, cuando ya estemos sumergidos en una obra puramente de ciencia ficción, con naves, planetas, etc. La mezcla de tecnología con elementos que parecen sacados de la edad media, aparatos, máquinas y naves de diferentes tipos, algunos avanzadísimos y otros casi steampunk, el toque pulp que tiene en algunos capítulos y otros muchos matices la convierten en una delicia que debe ser leída sí o sí.

-El cuento de la criada, de Margaret Atwood (Bruguera, 2008): También hay una edición de Salamandra de 2017. No puedo comparar el libro con la serie porque debo ser la única persona que aún no la ha visto, pero como sea la mitad de buena que el libro, tiene que merecer mucho la pena. En esta obra, que originariamente es de los primeros 80, Margaret Atwood muestra una distopía escalofriante, una dictadura amparada en la religión en la que las mujeres han quedado relegadas a un papel de mínima importancia en la sociedad. La natalidad ha descendido tanto que las pocas que son fértiles son incluidas en un grupo destinado a engendrar los hijos que las esposas de los gobernantes no pueden tener. La historia nos la cuenta una de esas mujeres, cuya libertad es mínima en todos los aspectos de su vida. Las de su grupo social no pueden relacionarse con el resto de la gente de forma normal, deben llevar una vestimenta concreta y someterse a una serie de rituales. Lo verdaderamente aterrador es que mientras leía esta historia no dejaba de pensar en casos como el de Irán, donde las modernas mujeres que en los 70 lucían minifaldas tan cortas como cualquier occidental, hoy en día viven anuladas, tapadas y sometidas a un régimen horrible de falta de libertad. Leer es a veces el primer paso para cambiar cosas o para no llegar a ellas.

La historia de tu vida, de Ted Chiang (Alamut, 2015): Después de leer esta recopilación de relatos, sólo puedo pensar que Ted Chiang es un maestro. Cada relato es diferente entre sí, pero todos rebosan originalidad y buen hacer a la hora de narrar las historias. En el cuento que da nombre al libro está basada la película La llegada (Denis Villeneuve, 2016). Este relato, en el que Ted Chiang reflexiona sobre la importancia del lenguaje en la creación de todos los aspectos de la realidad, incluido el tiempo ―un tema que me fascina y que ha sido estudiado por antropólogos y lingüistas―, es sublime pero el resto no se queda a la zaga. Nos encontraremos en sus páginas con los constructores de la Torre de Babel, con golems, científicos, metahumanos y muchos más temas con un denominador común: hacen pensar. Y mucho. Sin apenas darse cuenta, el lector acabará planteándose un montón de cosas. Estoy hablando de él y ya me han entrado ganas de releerlo. Con eso lo digo todo.

-El estado natural de las cosas, de Alejandro Morellón (Caballo de Troya, 2016): Los que me conocéis sabéis de sobra que yo siempre me quejo de que en este país el cuento es considerado como el hermano pequeño de la novela y que a la mínima oportunidad reivindico que se iguale en importancia. Por eso ―y por muchos otros motivos― que un amigo gane el prestigioso Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez, otorgado por el Ministerio de Cultura de Colombia, es un motivo grande de felicidad. Y además es un premio que Alejandro Morellón y su recopilación de relatos El estado natural de las cosas merecen de sobra. Seis cuentos, una casi nouvelle y un misterio en torno al término ehio en los que el autor juega a atrapar momentos de la vida cotidiana de cualquiera y a introducir en ellos un elemento fantástico, extraño y discordante que lo cambie todo: gentes adorando a un huracán, un testículo enterrado con honores de persona completa, un hombre que vive en el techo de su casa ―aún recuerdo la primera vez que me habló de este cuento y me maravilló lo kafkiano del argumento―, risas que trascienden su propia importancia…

Al mismo tiempo que modifica la trayectoria vital de los personajes con pericia de demiurgo, Alejandro Morellón condiciona al lector a hacerse preguntas del tipo: ¿Merece la pena renunciar a algo importante por dinero?, ¿Cambia el amor si cambian las circunstancias? Y en lo profundo, nos lleva a plantearnos quiénes somos en realidad si nos despojan de nuestras circunstancias y nos visten con otras.

Una de las cosas que más me gustan de Morellón es que satisface mi tendencia a amar lo inclasificable. Al leer sus relatos me encuentro en casa, rodeada de una nube de realismo mágico, tomando café con Cortázar, Kafka y Shirley Jackson al tiempo que disfruto del surrealismo costumbrista de las películas de Cuerda, del humor del autor, de una fina crítica social que asoma entre las líneas y un delicioso absurdo existencial. Delicatessen.

Y más allá de todas estas recomendaciones, no quiero dejar de mencionar estas otras obras que también me parecen más que recomendables ―de algunas ya hablé en el programa de radio―: Montaña rusa, de Fernando López Guisado (Vitruvio, 2016), Los príncipes de la marea de Daniel Pérez Navarro (Cerbero, 2017), Material sensible de Neil Gaiman (Salamandra, 2106), El sueño de Fevre, de George R. R. Martin (Gigamesh, 2009).

Felices lecturas.

Mar Goizueta.

*Mi principal suministrador de vicios lectores de fantasía, terror y ciencia ficción es la librería Cyberdark. Ahí podéis encontrar casi todos o todos los libros que os he recomendado.

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Los búhos del caos 5: Universo Blade Runner

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Bienvenido a un nuevo programa de Los búhos del caos. En esta ocasión, con la excusa del estreno de “Blade Runner 2049”, hemos hecho un especial en el que hablamos de esta película, de “Blade Runner” y de la novela de Phipip K. Dick en la que se inspiran: “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”.
También hablamos de series como “American Gods”, del terrible final de “El Incidente” y de ST Discovery. Os contamos qué nos parecen los libros que tenemos entre manos y mencionamos algunas convocatorias interesantes que tendrán lugar estos días, como la Madrid Gaming Experience, el Spoiler Fest, el Festival Penumbra, la reunión de la editorial Cerbero y más eventos y presentaciones que se harán durante la Semana Gótica y Getafe Negro, entre otros.
En “recomendaciones random” os haremos pasar miedo con propuestas especial Halloween.

A los mandos de la mesa de sonido y al martillo, Yem Goizueta. Detrás de los micros, José Antonio Campos (Toluuuu), Alberto Plumed, María Martín y Mar Goizueta. En la trastienda, Pili Rosique.

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*Nuestra sintonía es “Una vuelta de Halley”, de Lewin: https://open.spotify.com/track/6ZpRz6YU8lJ9K9VSqCXoTb
Además, también han sonado los siguientes temas:
-“Bela Lugosi is Dead”, de Bauhaus. La versión es la de la intro de “El Ansia”
-“Midnight The Stars & You”, de James Campbell, Reginald Connelly y Harry Woods (BSO “El Resplandor”)
– “End Titles Blade Runner” (BSO Blade Runner), de Vangelis

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Los búhos del caos 4: Caos en directo

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Bienvenido a un nuevo episodio de Los Búhos del Caos. En esta ocasión, entre otros temas, nos hacemos eco de la iniciativa #LeoAutorasOct, damos un repaso a los cortos que se han lanzado como anticipo de “Blade Runner 2049”, hablamos de “Alien Covenant”, de la SNES, de la nueva serie de Star Trek, de la agenda para estos días, estrenamos la sección “recomendaciones random” y hablamos, como no, de libros, de los que hemos leído, de los que estamos leyendo y de las novedades.

A los mandos de la mesa de sonido y al martillo, Yem Goizueta. Detrás de los micros, José Antonio Campos (Toluuuu), Alberto Plumed y Mar Goizueta. En la trastienda, Pili Rosique y María Martín.

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*Nuestra sintonía es “Una vuelta de Halley”, de Lewin: https://open.spotify.com/track/6ZpRz6YU8lJ9K9VSqCXoTb

Además, también han sonado los siguientes temas:

-“Rachel’s song” de Vangelis (Blade Runner BSO)
-“Are you sure” de David Lynch, del disco “The big dream”
-“Lonely perfection”, de Jed Kurzel (Alien Covenant BSO)
-“The future awaits” de Brian Gilg (Blade Runner 2049 BSO)

El próximo programa será el miércoles 18 y lo podréis escuchar en directo en http://www.lhmagazin.com a partir de las 20:30. Y después en Ivoox.

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Los búhos del caos 3: Síndrome postvacacional

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En este programa superamos todos los límites del caos y os hablamos, sin orden ni concierto, de nuestras actividades veraniegas relacionadas con los temas del programa: el festival Celsius, algunas de las películas que hemos visto -sí, por supuesto que hemos visto “It” y os hablamos de ello, que sabemos que lo habéis pensado-, los libros y las series que hemos disfrutado o estamos disfrutando en estos momentos… Y, como no, también os contamos algunos cotilleos, algunas cosas que no deberíamos contar y algunos de los secretos de los miembros del programa.

En esta ocasión, detrás de los micros estuvimos Yem Goizueta, José Antonio Campos (Toluuuu), Alberto Plumed y Mar Goizueta. En la trastienda, Pili Rosique y María Martín.
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*Nuestra sintonía es “Una vuelta de Halley”, de Lewin: https://open.spotify.com/track/6ZpRz6YU8lJ9K9VSqCXoTb

Por qué me comí a Padre. Roy Lewis

imageEscribo esto porque tengo la necesidad imperiosa de recomendar un libro. No es un bestseller internacional mundialmente conocido por todos. Es más, probablemente tú, que estás leyendo esto, no hayas oído hablar de él en tu vida, igual que yo no lo había hecho hasta que no cayó en mis manos. Es más, puedo asegurar que lo tienes en la misma edición que yo, que te lo regalaron en Sant Jordi o en la Feria del libro de Madrid por comprar alguna novela en Cyberdark o en Gigamesh, y que tan solo le has echado un breve vistazo y lo has colocado en la estantería, al lado de los ejemplares esos que regalan de vez en cuando editoriales y grandes superficies. Si lo has hecho, hazme caso: corre a por él y léetelo en cuanto tengas oportunidad.

Por qué me comí a padre es una puta maravilla escrita en el año 1960 —ojo, que hace 57 años— por Roy Lewis y reeditado por Ediciones Gigamesh para regalarlo. Por la cara. Gratis. Cero euros. Como ya he dicho antes, es un libro desconocido por el gran público y relegado a un rincón lleno de polvo que nunca más volverá a ser descubierto excepto en una mudanza o por culpa de unos sobrinos inquietos que lo toquetean todo. En esta nueva edición, el Sr. Corominas se saca de la manga una ilustración que de sencilla entra por los ojos como un plato de oreja a la plancha en pleno invierno. Con su salsita y todo. Y su ajo. Y su limón. Vamos, que es una puta gozada. Además, contrasta con ese amarillo chillón que han decidido forme parte del cuerpo del libro para hacerlo todavía más llamativo que los anteriores, que ya es difícil.

Básicamente, cuenta la historia de una tribu de homínidos que están livin’ la vida loca durante el Pleistoceno en las llanuras prehistóricas de África. Aún no han descubierto el fuego, pero se encuentran bien entretenidos despiojándose los unos a los otros e invirtiendo parte de su tiempo en la I+D de la época: la extracción y fabricación en serie de lascas de sílex. El narrador, Ernest, nos lleva de la mano por el día a día de esta familia, encabezada por Padre, un señor homínido de modales exquisitos muy preocupado por la evolución de las especies y que está convencido de que la raza humana gobernará la Tierra sobre todas las especies. Es consciente de que seguir una alimentación a base de raíces, frutos y carroña no es suficiente para erigirse en la cúspide de la cadena alimenticia y que el futuro está en la sabrosa carne recién cazada de los animales que les rodean. Pero claro, tienen una competencia muy dura, ya que, a los homínidos de tribus rivales, han de sumarse tigres dientes de sable, leones, hienas, osos, leopardos, mamuts y hasta okapis y cebras que pegan unas coces de espanto.

Si habéis visualizado a esos humanos tan mal disfrazados que aparecían en la película 2001: Una odisea en el espacio, olvidaos de ellos. Estos homínidos tienen una exquisita educación y conocen a la perfección —no es así, pero se usa como recurso humorístico a la hora de explicar ciertos pasajes— dónde se sitúan los diferentes continentes que forman la Tierra, saben que esta es redonda e incluso tienen unas dotes de oratoria que ya quisiera Adolf Hitler para sí. Ese contraste extraño, en el que unos simios que acaban de descubrir el caminar erguido hablan con la potencia y la perfección de un lord inglés de finales del siglo XIX, con su retranca y un humor muy british, hace que la narración se convierta en una descacharrante crónica prehistórica en la que se nos muestra de una forma más que sutil nuestros errores de hoy y de ayer. Bueno, y de siempre. Porque en realidad el ser humano nunca ha cambiado. Sigue siendo el mismo mono que se despierta cada mañana para ir a cazar, recolectar, proteger a su prole y dormir bajo techo para sentir la protección del medio. Que traiciona, que miente por su propio interés y que explora lo que le rodea para sacar la máxima ventaja posible a su entorno.

No perdáis de vista al tío del protagonista, y hermano de Padre, Vanya; un mono que aborrece los adelantos científicos y huye como de la peste de los nuevos inventos tecnológicos. Y lo hace porque cree que estos alejan al ser humano de su condición natural, la de la comunión pura y absoluta con la Naturaleza. Las escenas en las que los dos hermanos discuten uno con el otro son lo mejor de la narración.

El tono humorístico mezclado con ese aire de moraleja que rodea a toda la narración hace que devores la historia en un santiamén y quedes con ganas de más. Hambre que por cierto, puedes saciar si eres capaz de encontrar la continuación en alguna librería de viejo, porque existir, existe. Empecé el libro por casualidad, recién acabada la lectura que llevaba encima y, cuando pasé la tercera página, ya me dolía la tripa de contener la risa en el transporte público. Una verdadera joya por la que le mando mis más sinceras felicitaciones a Alejo Cuervo o a aquel que haya pensado en este regalo para amenizar las compras del día de Sant Jordi.

De verdad, no os lo perdáis. Palabra de Toluuuu.

Harry Potter: Especial 20th Aniversario

 

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Hace algo más de veinte años, una mujer de nombre Joanne lograba ver su sueño cumplido al conseguir que el primero de sus libros, un pequeño cuento para niños, fuera publicado en el Reino Unido por una pequeña editorial llamada Bloomsbury. Para ser su primera publicación importante, recibió la nada desdeñable cifra de 2500£ como adelanto, una alegría para alguien que, en principio no esperaba nada más que contentar a su hija con las aventuras de su pequeño personaje. El calendario marcaba el 26 de junio de 1997. Servidor no tenía ni diecisiete años y tardaría al menos otros tres en leerse la que probablemente sea la saga de fantasía juvenil más importante de los últimos cincuenta años.

Veinte años después, 450 millones de ejemplares pululan por las estanterías del mundo entero y, esas 2500£ iniciales, se calcula que se han convertido en cerca de

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La saga al completo. Editorial Bloomsbury

mil millones de dólares que, suponemos, mantendrá a buen recaudo en la caja fuerte del Banco de Gringotts. ¿Dónde si no podría estar más seguro el dinero de la creadora del mundo de Harry Potter que escoltado por un enorme dragón albino y unos duendes avaros y desconfiados? Porque no todos los autores de género pueden decir que han visto publicados sus libros en 77 idiomas diferentes y en 200 países regidos por otras tantas banderas. Lo que ha conseguido esta mujer es un hito en la historia de la fantasía y eso es algo que no le podemos negar.

Como bien sabéis, la saga consta de siete libros, cada uno de ellos llevado a la gran pantalla por su película homóloga exceptuando su última parte, Las Reliquias de la Muerte, que fue dividida en dos para, suponemos, exprimir aún más a sus seguidores escudados en la excusa de intentar profundizar más en las posibilidades del desenlace final. Por tanto, una saga cinematográfica que ha generado unos ingresos de más de 7700 millones de dólares y ha lanzado al estrellato a actores como Daniel Radcliffe, protagonista de las cintas en su papel como Harry Potter, y Emma Watson, que se hizo con el papel de Hermione Granger, uno de los preferidos por el público seguidor. No voy a meter aquí a Ron Weasly o, imagecomo se le conoce en nuestro mundo muggle, Rupert Grint, debido a que más allá de las películas de la saga y de amasar una fortuna nada desdeñable, solo ha tenido pequeños papeles en películas de su país; aunque recientemente hemos podido verle en la serie Snatch, basada en la película de Guy Ritchie del año 2000. Tampoco voy a hablar de Robert Pattinson en el papel de Cedric Diggory, la primera muerte importante de la saga y protagonista de otra franquicia llamada… No, me niego a ensuciar este artículo con esa blasfemia vampírica de chupasangres con brillitos como rocas de arenisca al sol.

Volviendo al tema de las películas, ya sabéis que la dirección de las mismas corrió a cargo de varios nombres. Los directores Chris Columbus, Alfonso Cuarón, Mike Newell y David Yates se encargaron de llevar la saga a cotas cada vez más grandes, a veces de forma ineficaz, como es el caso de Harry Potter y La Orden del Fénix, una cinta que, si no llega a ser por la aparición del personaje de Dolores Umbridge, interpretado de manera increíble por Imelda Staunton, habría caído en picado al olvido de los lectores de la saga. Todo lo contrario que Harry Potter y El prisionero de Azkabán, una maravilla visual perpetrada por Alfonso Cuarón,

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Escena de Harry Potter y El prisionero de Azkaban

que consigue darle ese giro oscuro a la saga que tanto va pidiendo a partir de la cuarta entrega. Todo en ella es prodigioso, desde el tono cromático, pasando por la dirección de actores, como las tomas, el montaje o ese viaje en el tiempo magníficamente contado en el idioma cinéfilo. Una gozada. Aunque el final de la saga no es malo ni decepcionante, el papel de David Yates queda un poco desfigurado debido a la maravilla técnica que se saca Cuarón de la chistera al ser comparadas ambas. Aún así, un gran final fiel a la novela —de ahí buena parte de los errores de dicha película— que incluso en el cine pareció moverse mejor que la obra en la que estaba adaptada, consiguiendo que la historia fuese menos farragosa que la original.

Pero, y ahora que hemos llegado hasta aquí, voy a hablaros de otros directores a los que supongo que los menos fans no conoceréis. Se trata del norteamericano Justin Zagri y del italiano Gianmaría Pezzato, ambos encargados de dirigir tres películas —dos el primero y uno el segundo— basadas en la saga pero en formato fanfic, creadas por y para los fans. Las primeras tienen por título The Greater GoodEl Bien Común— y Severus Snape and the Marauders —Severus Snape y los Merodeadores—. Por parte de Pezzato, su película, que no ha sido estrenada aún, se titulará Voldemort: Origins of the heirVoldemort: El origen del heredero—, y se espera que sea antes de final de año cuando la tengamos en portales como YouTube.

imageLos cortos a cargo de Zagri, surgieron como un complemento a lo ya narrado por los libros originales. El primero de ellos, The Greater Good, narra el momento en el que los hermanos Dumbledore mantienen una discusión con Gellert Grindelwald, hasta ese momento muy amigo de Albus. Su hermano Aberforth desconfía de Gellert y avisa a Albus de lo que puede pasar si le sigue la corriente. Todo este pasaje ya es comentado en Harry Potter y el Misterio del Príncipe, así que si lo habéis leído, ya sabéis qué es lo que acontece tras el enfrentamiento entre los tres y la hermana de los Dumbledore, Arianna, que está un poco desequilibrada. Todo lo que se puede ver en el corto es en lo que desembocarán los sucesos relacionados con la varita de saúco que busca desesperadamente Voldemort al final del libro anteriormente mencionado. La factura del corto no es mala para ser de un director amateur y, sobre todo, las luchas de varitas están muy bien llevadas. Los actores son un poco palos, se les nota que son bastante novatos, pero he de reconocer que salen bastante bien parados en el film. Los efectos especiales son muy cutrones, pero como tienes claro lo que vas a ver, no te sacan de la película, y se disfruta todo a la perfección. Os dejamos aquí el enlace para que podáis disfrutarla. No existe en castellano, solo en español latino; que no os lo recomiendo porque es un doblaje de lo más chusco. Activad los subtítulos, que son perfectos y van bien sincronizados.

The Greater Good

imageHablar de Severus Snape and the Marauders ya es harina de otro costal. Esto sí que es un pedazo de corto como la copa de un pino que ningún seguidor de la saga debe perderse. Todo en él, desde los actores, pasando por las caracterizaciones, el guión, el montaje… todo está pulido con una calidad superior a lo normal. Con muchos más medios no sé qué podría hacer este señor. Aquí podemos ver un pequeño capítulo en el que los cuatro amigos Merodeadores —para los más despistados Remus Lupin, Peter Pettegrew, Sirius Black y James Potter— están a punto de abandonar por fin Hogwarts y lo están celebrando en un pub rodeados de cervezas. Mientras hablan, se nos van mostrando las características de cada uno de los personajes en sus gestos, en su forma de hablar. Es un espectáculo. Vemos el nerviosismo y la cobardía de Peter Petegrew, la rata que traiciona a sus amigos y que más adelante perderá una mano en el futuro de forma voluntaria. La valentía y la fidelidad a la amistad la vemos reflejada en el personaje de Sirius; no es tan impulsivo como su amigo Potter, pero respalda todas sus ideas, mostrando al espectador los lazos que unen a ambos. Remus es el personaje previsor y responsable que vemos en la saga. Quiere evitar a toda costa meterse en líos, pero no puede evitar seguir a sus compañeros, aunque solo sea para ayudarlos. Su caracterización es espectacular, lleno de heridas y cicatrices por culpa de su maldición. También tenemos a James Potter, un imbécil pagado de sí mismo y egoísta que no ceja en su empeño por convencer a sus amigos para hacerle una perrería a Snape, el mago que está enamorado de su chica y al que odia desde lo más profundo de su ser. Dejo para el final a este, porque sin lugar a dudas es el protagonista absoluto de la cinta. Con ese pelo negro lacio y largo, de piel cetrina, con cara de pocos amigos y esa pose seria y pensativa que siempre nos mostraron en los libros. Tras esta escena llegará el duelo esperado y aquí sí que lo gozas como un niño pequeño, como un fan más. La coreografía de los personajes es perfecta, dinámica y muy bien conseguida. Los efectos especiales no es que sean de baratillo, pero cumplen su función a la perfección. No quiero contaros nada más para que podáis disfrutarlo vosotros, porque de verdad merece la pena. Al igual que con la anterior, os dejamos aquí el enlace para que activéis los subtítulos y disfrutéis de una media hora de acción y hechizos para todos los gustos.

Severus Snape and The Marauders

imageY el tercero en discordia es Gianmaria Pezzato con Voldemort: Origins of the heir, que aún no está terminada pero se encuentra en pleno rodaje. La historia detrás de este corto es más que curiosa, ya que el director y guionista sacó el proyecto por Kickstarter con un tope de cuarenta mil dólares para conseguir la financiación. La sorpresa llegó al recaudarlos en poco tiempo y encontrarse con una demanda de Warner Bros debido a la defensa de derechos de la película. La cosa se quedó en un susto, ya que al final la productora les dio permiso para que siguieran con el proyecto pero, con una condición: no podían ganar dinero con la película. Accedieron y todo se resolvió bastante rápido. Tras casi dos años de producción podemos ver el trailer en YouTube que, no nos deis las gracias, de nuevo os dejamos a continuación.

Voldemort: The Origins of The Heir

Tiene buena pinta, ¿verdad? Esperamos que os haya gustado el artículo y que al menos, hayáis conocido algo que hace un rato ignorabais. Y si no es así, intentaremos sorprenderos con el siguiente artículo.