“Antilista” de lo que más he disfrutado en 2017: Libros.

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2017 ha sido un año en el que no sólo he leído y visto películas y series como el resto de los años, sino que, además, os he ido hablando de muchos de ellos en Los búhos del caos ―los que se ajustan a la temática del programa―. Ahora que estrenamos año nuevo, me apetece hacer una pequeña recopilación de lo que más he disfrutado en el anterior. He decidido hacerlo en tres antilistas temáticas que amplían lo que ya comenté en el programa nº 10. La idea no es hablar de lo mejor sino de lo que más me ha gustado o de lo que más ha significado para mí por motivos diversos, lo que hace que sean absolutamente subjetivas.

La existencia de los búhos del caos ha hecho que mis lecturas “de género” se hayan incrementado y como consecuencia ―o aprovechando las circunstancias―, he llegado a autores que hasta ahora no había leído y he podido saborear en varias ocasiones el placer de catar por primera vez algo que gusta. Vamos allá ―conste que no están necesariamente por orden de preferencia―:

La Quinta Estación, de N.K. Jemisin (Nova, 2017): La visita a Madrid de la encantadora N. K. Jemisin fue todo un acontecimiento para el programa. No habíamos emitido ni un solo minuto y ya teníamos una entrevista con la ganadora de un Premio Hugo y finalista de varios premios importantes más. Fue un placer para los búhos el tiempo que nos dedicaron la autora, la editora Marta Rossich y Alex Paez, que nos ayudó a entender todo mejor y también lo fue el posterior encuentro con medios. Tras este momento remember, vamos a lo más importante: el libro. La Quinta Estación es la primera parte de una historia dividida en tres―Trilogía de la Tierra Fragmentada―. Y es una suerte, porque nada más acabarlo quería más. En unos días se publica la continuación traducida y yo lo espero con ganas. Jemisin es muy buena creando mundos, eso lo primero. En la novela recrea un lugar llamado Quietud en el que suceden continuos y violentos cambios geológicos. Los personajes principales, llamados orogenes, tienen la capacidad de controlar la energía de la tierra y sus movimientos, así que es fácil entender su importancia en un mundo con esas características.  La historia va asociada a una mitología que Jemisin crea a la perfección, igual que hace con los elementos de la vida cotidiana, la flora, la fauna y el resto de personajes. Y no contenta con todo esto, inventa los términos para definir los elementos que no tienen igual en nuestro mundo. Aquí quiero mencionar la labor del traductor, David Tejera, que adaptó con maestría ese vocabulario al castellano.

En resumen, es una novela que se lee con muchas ganas de principio a fin, que va envolviendo al lector en la historia, que a ratos juega con lo que estamos predispuestos a suponer y que tiene algunos giros bastante sorprendentes.

Arañas de Marte, de Guillem López (Valdemar, 2017): El día que Guillem y yo nos vimos por primera vez y me regaló su novela La polilla en la casa del humo (Aristas Martínez, 2016), me tocó un premio doble: conocerle y descubrir al que se ha convertido en uno de mis autores preferidos de los últimos tiempos. Antes de abrir Arañas de Marte, estaba convencida de que me iba a gustar. No podía ser de otra manera, sabía que Guillem me iba a dar algo que me encanta: una historia retorcida, oscura, impecablemente narrada y abierta a especulaciones. Lo que no sabía es que iba a tener todo eso llevado al extremo. Puro abismo hecho letras. Valencia, un futuro que no parece demasiado lejano, una pareja sufre el drama inmenso de perder a su hijo. A partir de ahí, realidad y ficción ―quizás un cúmulo de realidades diferentes― se entremezclan como una telaraña o una red neuronal. Ciencia ficción oscura y exquisita para paladares acostumbrados a deleitarse con el horror elegante que provoca la perturbadora sensación de la inestabilidad de la existencia que vivimos y de nuestra propia mente.

Las tres muertes de Fermín Salvochea, de Jesús Cañadas (Roca, 2017): Hacía tiempo que tenía pendiente leer a Jesús Cañadas más allá de algún relato suelto y la premisa de esta novela ―una mezcla de historia y elementos sobrenaturales― me resultaba muy atractiva. Y qué bien hice en leerla. La disfruté una barbaridad. Es una historia absorbente y muy entretenida que sucede entre las dos partes de Cádiz, la visible y la oculta, a finales del siglo XIX y principios del XX. Los sucesos se nos presentan desde la perspectiva de un grupo de niños extremadamente desfavorecidos ―pobres unos, huérfanos y pobres otros, maltratados de alguna forma casi todos― que se enfrentan a la resolución del misterio en torno a la muerte del alcalde Fermín Salvochea lo que les llevará a vivir una serie de aventuras y a conocer a muchos personajes peculiares. Los amantes de lo sobrenatural reconocerán a algunos lugares y personajes de la mitología de Cádiz y de otros lugares y los amantes de la Historia se encontrarán un retrato de la sociedad de la época. Yo la devoré.

Transcrepuscular, de Emilio Bueso (Gigamesh, 2017): Esta novela de Emilio Bueso ha sido otra de mis primeras veces. Llegó envuelta en cierta polémica por los formatos de edición, polémica que ―como ya dije en algún episodio de los búhos del caos― yo no acabo de entender. En mi opinión ―aunque no venga muy a cuento en este artículo―, cada editorial es libre de editar como mejor le parece y, puesto que no es obligatorio comprar, el lector puede decidir si lo quiere o no o si espera a otra edición. Recientemente ha salido en un formato más sencillo y a un precio muy bueno, pero yo estoy feliz de tener una edición preciosa con una de mis amadas libélulas en su portada. Transcrepuscular es una road movie literaria en la que unos personajes que representan a los diferentes estratos en los que está fuertemente dividida la sociedad en función de motores que no nos son nada ajenos ―religión, política y economía―, se ven abocados a realizar un viaje en busca de un objeto valioso que ha sido robado. Bueso hace un magnífico trabajo de worldbuilding, recreando un escenario cuyos habitantes conviven con extrañas y gigantescas especies vegetales y todavía más extraños y gigantescos insectos y moluscos, con los que llegan a unirse en una simbiosis que les otorga ciertos poderes. Os advierto una cosa, el final os va a dejar de piedra y queriendo más. Es la primera parte de una trilogía. A esperar la segunda con ganas.

-Los últimos días de Nueva París, de China Mieville (Nova, 2017): Un genio que aún no había descubierto y que me dejó boquiabierta este año es China Mieville. Esta novela trata de guerra y Surrealismo. Parece simple pero no lo es: cuando digo Surrealismo me refiero a todo un universo en el que autores y obras de arte conviven ―literalmente, ya que las obras de arte cobran entidad más allá de su propia esencia de obra artística y se convierten en personajes de la novela― con soldados y grupos de resistencia en una ciudad de París muy diferente de la que conocemos. El que sepa un poco de arte ―como es mi caso― se emocionará al descubrir algunas obras cumbre de la época caminando por las calles de la ciudad, pero tranquilos, el libro incluye un glosario en el que explican todo, para que cualquiera pueda entender la gracia y la originalidad extrema del argumento.

Este año han llegado a mis manos y mis ojos otros libros maravillosos que no pienso resistirme a mencionar sólo por haber sido editados en otros años.

– Los Tejedores de Cabellos, de Andreas Eschbach (Bibliópolis, 2004): Esta novela fue todo un descubrimiento y estoy segura de que es una obra que gustará a cualquiera que tenga la suerte de que caiga en sus manos. Se trata de una historia aparentemente fantástica que por momentos se va deslizando hacia la ciencia ficción, en la que acaba totalmente asentada. Está narrada de una forma ágil, precisa, con un ritmo que incita a no parar y el mundo que describe es tan sorprendente que no te dejará hacerlo: en un planeta árido con una sociedad aparentemente anticuada, encontramos que existe una casta de artesanos llamados tejedores de cabellos. En sus familias sólo puede haber un hombre y un único hijo varón. El hombre tiene varias esposas, concubinas e hijas. La vida entera del tejedor está destinada a tejer una alfombra con el cabello de los miembros femeninos de la familia, alfombra que venderá al final de su vida, pasando el puesto a su único hijo varón. El destino de estas alfombras no se sabrá hasta mucho más adelante, cuando ya estemos sumergidos en una obra puramente de ciencia ficción, con naves, planetas, etc. La mezcla de tecnología con elementos que parecen sacados de la edad media, aparatos, máquinas y naves de diferentes tipos, algunos avanzadísimos y otros casi steampunk, el toque pulp que tiene en algunos capítulos y otros muchos matices la convierten en una delicia que debe ser leída sí o sí.

-El cuento de la criada, de Margaret Atwood (Bruguera, 2008): También hay una edición de Salamandra de 2017. No puedo comparar el libro con la serie porque debo ser la única persona que aún no la ha visto, pero como sea la mitad de buena que el libro, tiene que merecer mucho la pena. En esta obra, que originariamente es de los primeros 80, Margaret Atwood muestra una distopía escalofriante, una dictadura amparada en la religión en la que las mujeres han quedado relegadas a un papel de mínima importancia en la sociedad. La natalidad ha descendido tanto que las pocas que son fértiles son incluidas en un grupo destinado a engendrar los hijos que las esposas de los gobernantes no pueden tener. La historia nos la cuenta una de esas mujeres, cuya libertad es mínima en todos los aspectos de su vida. Las de su grupo social no pueden relacionarse con el resto de la gente de forma normal, deben llevar una vestimenta concreta y someterse a una serie de rituales. Lo verdaderamente aterrador es que mientras leía esta historia no dejaba de pensar en casos como el de Irán, donde las modernas mujeres que en los 70 lucían minifaldas tan cortas como cualquier occidental, hoy en día viven anuladas, tapadas y sometidas a un régimen horrible de falta de libertad. Leer es a veces el primer paso para cambiar cosas o para no llegar a ellas.

La historia de tu vida, de Ted Chiang (Alamut, 2015): Después de leer esta recopilación de relatos, sólo puedo pensar que Ted Chiang es un maestro. Cada relato es diferente entre sí, pero todos rebosan originalidad y buen hacer a la hora de narrar las historias. En el cuento que da nombre al libro está basada la película La llegada (Denis Villeneuve, 2016). Este relato, en el que Ted Chiang reflexiona sobre la importancia del lenguaje en la creación de todos los aspectos de la realidad, incluido el tiempo ―un tema que me fascina y que ha sido estudiado por antropólogos y lingüistas―, es sublime pero el resto no se queda a la zaga. Nos encontraremos en sus páginas con los constructores de la Torre de Babel, con golems, científicos, metahumanos y muchos más temas con un denominador común: hacen pensar. Y mucho. Sin apenas darse cuenta, el lector acabará planteándose un montón de cosas. Estoy hablando de él y ya me han entrado ganas de releerlo. Con eso lo digo todo.

-El estado natural de las cosas, de Alejandro Morellón (Caballo de Troya, 2016): Los que me conocéis sabéis de sobra que yo siempre me quejo de que en este país el cuento es considerado como el hermano pequeño de la novela y que a la mínima oportunidad reivindico que se iguale en importancia. Por eso ―y por muchos otros motivos― que un amigo gane el prestigioso Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez, otorgado por el Ministerio de Cultura de Colombia, es un motivo grande de felicidad. Y además es un premio que Alejandro Morellón y su recopilación de relatos El estado natural de las cosas merecen de sobra. Seis cuentos, una casi nouvelle y un misterio en torno al término ehio en los que el autor juega a atrapar momentos de la vida cotidiana de cualquiera y a introducir en ellos un elemento fantástico, extraño y discordante que lo cambie todo: gentes adorando a un huracán, un testículo enterrado con honores de persona completa, un hombre que vive en el techo de su casa ―aún recuerdo la primera vez que me habló de este cuento y me maravilló lo kafkiano del argumento―, risas que trascienden su propia importancia…

Al mismo tiempo que modifica la trayectoria vital de los personajes con pericia de demiurgo, Alejandro Morellón condiciona al lector a hacerse preguntas del tipo: ¿Merece la pena renunciar a algo importante por dinero?, ¿Cambia el amor si cambian las circunstancias? Y en lo profundo, nos lleva a plantearnos quiénes somos en realidad si nos despojan de nuestras circunstancias y nos visten con otras.

Una de las cosas que más me gustan de Morellón es que satisface mi tendencia a amar lo inclasificable. Al leer sus relatos me encuentro en casa, rodeada de una nube de realismo mágico, tomando café con Cortázar, Kafka y Shirley Jackson al tiempo que disfruto del surrealismo costumbrista de las películas de Cuerda, del humor del autor, de una fina crítica social que asoma entre las líneas y un delicioso absurdo existencial. Delicatessen.

Y más allá de todas estas recomendaciones, no quiero dejar de mencionar estas otras obras que también me parecen más que recomendables ―de algunas ya hablé en el programa de radio―: Montaña rusa, de Fernando López Guisado (Vitruvio, 2016), Los príncipes de la marea de Daniel Pérez Navarro (Cerbero, 2017), Material sensible de Neil Gaiman (Salamandra, 2106), El sueño de Fevre, de George R. R. Martin (Gigamesh, 2009).

Felices lecturas.

Mar Goizueta.

*Mi principal suministrador de vicios lectores de fantasía, terror y ciencia ficción es la librería Cyberdark. Ahí podéis encontrar casi todos o todos los libros que os he recomendado.

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Los búhos del caos 5: Universo Blade Runner

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Bienvenido a un nuevo programa de Los búhos del caos. En esta ocasión, con la excusa del estreno de “Blade Runner 2049”, hemos hecho un especial en el que hablamos de esta película, de “Blade Runner” y de la novela de Phipip K. Dick en la que se inspiran: “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”.
También hablamos de series como “American Gods”, del terrible final de “El Incidente” y de ST Discovery. Os contamos qué nos parecen los libros que tenemos entre manos y mencionamos algunas convocatorias interesantes que tendrán lugar estos días, como la Madrid Gaming Experience, el Spoiler Fest, el Festival Penumbra, la reunión de la editorial Cerbero y más eventos y presentaciones que se harán durante la Semana Gótica y Getafe Negro, entre otros.
En “recomendaciones random” os haremos pasar miedo con propuestas especial Halloween.

A los mandos de la mesa de sonido y al martillo, Yem Goizueta. Detrás de los micros, José Antonio Campos (Toluuuu), Alberto Plumed, María Martín y Mar Goizueta. En la trastienda, Pili Rosique.

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*Nuestra sintonía es “Una vuelta de Halley”, de Lewin: https://open.spotify.com/track/6ZpRz6YU8lJ9K9VSqCXoTb
Además, también han sonado los siguientes temas:
-“Bela Lugosi is Dead”, de Bauhaus. La versión es la de la intro de “El Ansia”
-“Midnight The Stars & You”, de James Campbell, Reginald Connelly y Harry Woods (BSO “El Resplandor”)
– “End Titles Blade Runner” (BSO Blade Runner), de Vangelis

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Los búhos del caos 4: Caos en directo

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Bienvenido a un nuevo episodio de Los Búhos del Caos. En esta ocasión, entre otros temas, nos hacemos eco de la iniciativa #LeoAutorasOct, damos un repaso a los cortos que se han lanzado como anticipo de “Blade Runner 2049”, hablamos de “Alien Covenant”, de la SNES, de la nueva serie de Star Trek, de la agenda para estos días, estrenamos la sección “recomendaciones random” y hablamos, como no, de libros, de los que hemos leído, de los que estamos leyendo y de las novedades.

A los mandos de la mesa de sonido y al martillo, Yem Goizueta. Detrás de los micros, José Antonio Campos (Toluuuu), Alberto Plumed y Mar Goizueta. En la trastienda, Pili Rosique y María Martín.

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*Nuestra sintonía es “Una vuelta de Halley”, de Lewin: https://open.spotify.com/track/6ZpRz6YU8lJ9K9VSqCXoTb

Además, también han sonado los siguientes temas:

-“Rachel’s song” de Vangelis (Blade Runner BSO)
-“Are you sure” de David Lynch, del disco “The big dream”
-“Lonely perfection”, de Jed Kurzel (Alien Covenant BSO)
-“The future awaits” de Brian Gilg (Blade Runner 2049 BSO)

El próximo programa será el miércoles 18 y lo podréis escuchar en directo en http://www.lhmagazin.com a partir de las 20:30. Y después en Ivoox.

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Los búhos del caos 3: Síndrome postvacacional

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En este programa superamos todos los límites del caos y os hablamos, sin orden ni concierto, de nuestras actividades veraniegas relacionadas con los temas del programa: el festival Celsius, algunas de las películas que hemos visto -sí, por supuesto que hemos visto “It” y os hablamos de ello, que sabemos que lo habéis pensado-, los libros y las series que hemos disfrutado o estamos disfrutando en estos momentos… Y, como no, también os contamos algunos cotilleos, algunas cosas que no deberíamos contar y algunos de los secretos de los miembros del programa.

En esta ocasión, detrás de los micros estuvimos Yem Goizueta, José Antonio Campos (Toluuuu), Alberto Plumed y Mar Goizueta. En la trastienda, Pili Rosique y María Martín.
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*Nuestra sintonía es “Una vuelta de Halley”, de Lewin: https://open.spotify.com/track/6ZpRz6YU8lJ9K9VSqCXoTb

La guerra del planeta de los simios. Matt Reeves

imageDe un tiempo a esta parte, los blockbuster veraniegos pasan por las carteleras sin pena ni gloria. Pocas veces la acción frenética, el sonido estridente y los efectos especiales vienen acompañados de un guión de una calidad apabullante. Sin embargo, La guerra del planeta de los simios tiene un mucho de lo último y un poquito de los demás factores anteriormente mencionados. Lo conseguido por Matt Reeves con este broche final —¿realmente lo es?— a la saga es de una categoría digna de mención.

Los acontecimientos nos sitúan cuatro años despues de lo narrado en la anterior entrega; sin embargo, los enfrentamientos entre simios y humanos siguen sucediéndose. Los monos, liderados por César, siguen escondiéndose de los hombres, mientras que estos últimos buscan a los primeros para acabar con ellos. ¿La razón? La especie humana ha sido diezmada por el virus de la gripe simia y corre grave peligro de ser eliminada de la faz de la Tierra. Todo lo contrario que la especie protagonista, en pleno auge intelectual y alejada de cualquier enfrentamiento, sabiéndose responsable del futuro de sus congéneres.

Por suerte, el director plantea la historia desde el punto de vista de los simios, algo que no es nada fácil. César es uno de los pocos monos que puede articular palabras, así que sus apariciones no nos provocan muchos problemas. Pero sus parientes, es harina de otro costal, lo que se resume en dos horas y media de monetes comunicándose mediante el idioma de los signos y subtitulándolo en la pantalla. Con un lenguaje sencillo, consiguen atraparnos con sus dilemas, consistentes en hasta qué punto siguen siendo lo que eran, y cuánto se diferencian de nosotros. La ira, el afecto, el apego, la venganza… Todos estos sentimientos, tan ligados al ser humano, los sentirán el protagonista y sus congéneres y nos mostrarán cómo de fina es la línea que separa a seres humanos y primates.image

Por otro lado, tenemos el bando humano, liderado por un Coronel sin nombre interpretado por un Woody Harrelson al que la edad le ha dotado de mayor capacidad interpretativa y que en los últimos tiempos nos ha sorprendido con papeles más que brillantes —Marty Hart de True Detective es un buen ejemplo de ello—. Aquí, da vida a un mandamás del ejército algo ido, exento de empatía hacia los humanos a los que lidera y obsesionado con una vendetta con cara de chimpancé llamada César.

Ambos papeles contrapuestos son los que, por un lado, equilibran la balanza entre la dualidad Humanidad/Simiandad —palabro que me acabo de inventar— y por otro nos enfrentan al problema de la involución humana dependiente de sus aspectos más primigenios. Esa gripe que está acabando con los seres humanos, además, presenta un nuevo síntoma: la pérdida de la voz y un estado que extrae el raciocinio a los infectados, es decir, los dota de la antigua personalidad animal. Con esta base, Matt Reeves nos atrapa en una perfecta amalgama creada a base de unificar una magnífica banda sonora —obra de Griffith Giaccino— con preciosos escenarios salvajes —bosque, desierto y montaña— por los que se pasea uno de los más extraordinarios CGI que yo he visto hasta el momento. La expresividad que hay en los ojos de los cinco monos protagonistas es tal, que solo con detenerte en ellos, puedes adivinar lo que sienten. Desde aquí mi más sincera felicitación a Andy Serkis —nominación al Oscar, ya— porque creo que sin su trabajo, esto no habría sido posible.

Por otro lado, la palabra «guerra» en el título, da lugar a confusión. La gente puede pensar que la película va a ser el Desembarco de Normandía pero con simios, y no. . Como mucho, «La escaramuza del planeta de los simios», si me apuráis. Porque ni de lejos está la población mundial en jaque, ni esta batalla es crucial para la supervivencia de ninguna de las dos especies. No sabemos qué sucede en los demás continentes ni tampoco si la enfermedad ha llegado a algún otro lugar. Las referencias a Apocalipsis Now están ahí, a la vista, incluso para los menos avispados —como un servidor— hay un juego de palabras durante una de las escenas, que deja más que claras esas referencias. El tono oscuro que impregna toda la obra, cuadra más con un western de calidad, que con una película bélica. Es más, los distintos elementos que aparecen —un toque de aventura, otro de suspense, un poco de cine de fugas, aquí una pizca de drama— la alejan aún más de un simple estilo de filme.

Como pega —más que pega, cagada absoluta y agujero de guión—, esa escena en laimage que un humano es atacado con un par de boñigas de mono… Y hasta aquí puedo escribir. Es el único error que he localizado y que no sé cómo ha podido escaparse en un libreto tan bien llevado en todos los aspectos.

En definitiva, un cierre de saga que hace justicia a las anteriores entregas y que mejora el producto original hasta cotas inimaginables. Eso sí, el final no se deja tan cerrado como a servidor le gustaría, lo que hace plantearme si en realidad se ha quedado así por alguna razón. Sea como sea, si le siguen dando el mando del guión a Matt Reeves y la interpretación de los simios a Serkis, pueden contar conmigo en la butaca del cine porque no pienso perderme ninguna de las dos, tres o seis películas que se hagan.

 

 

Por qué me comí a Padre. Roy Lewis

imageEscribo esto porque tengo la necesidad imperiosa de recomendar un libro. No es un bestseller internacional mundialmente conocido por todos. Es más, probablemente tú, que estás leyendo esto, no hayas oído hablar de él en tu vida, igual que yo no lo había hecho hasta que no cayó en mis manos. Es más, puedo asegurar que lo tienes en la misma edición que yo, que te lo regalaron en Sant Jordi o en la Feria del libro de Madrid por comprar alguna novela en Cyberdark o en Gigamesh, y que tan solo le has echado un breve vistazo y lo has colocado en la estantería, al lado de los ejemplares esos que regalan de vez en cuando editoriales y grandes superficies. Si lo has hecho, hazme caso: corre a por él y léetelo en cuanto tengas oportunidad.

Por qué me comí a padre es una puta maravilla escrita en el año 1960 —ojo, que hace 57 años— por Roy Lewis y reeditado por Ediciones Gigamesh para regalarlo. Por la cara. Gratis. Cero euros. Como ya he dicho antes, es un libro desconocido por el gran público y relegado a un rincón lleno de polvo que nunca más volverá a ser descubierto excepto en una mudanza o por culpa de unos sobrinos inquietos que lo toquetean todo. En esta nueva edición, el Sr. Corominas se saca de la manga una ilustración que de sencilla entra por los ojos como un plato de oreja a la plancha en pleno invierno. Con su salsita y todo. Y su ajo. Y su limón. Vamos, que es una puta gozada. Además, contrasta con ese amarillo chillón que han decidido forme parte del cuerpo del libro para hacerlo todavía más llamativo que los anteriores, que ya es difícil.

Básicamente, cuenta la historia de una tribu de homínidos que están livin’ la vida loca durante el Pleistoceno en las llanuras prehistóricas de África. Aún no han descubierto el fuego, pero se encuentran bien entretenidos despiojándose los unos a los otros e invirtiendo parte de su tiempo en la I+D de la época: la extracción y fabricación en serie de lascas de sílex. El narrador, Ernest, nos lleva de la mano por el día a día de esta familia, encabezada por Padre, un señor homínido de modales exquisitos muy preocupado por la evolución de las especies y que está convencido de que la raza humana gobernará la Tierra sobre todas las especies. Es consciente de que seguir una alimentación a base de raíces, frutos y carroña no es suficiente para erigirse en la cúspide de la cadena alimenticia y que el futuro está en la sabrosa carne recién cazada de los animales que les rodean. Pero claro, tienen una competencia muy dura, ya que, a los homínidos de tribus rivales, han de sumarse tigres dientes de sable, leones, hienas, osos, leopardos, mamuts y hasta okapis y cebras que pegan unas coces de espanto.

Si habéis visualizado a esos humanos tan mal disfrazados que aparecían en la película 2001: Una odisea en el espacio, olvidaos de ellos. Estos homínidos tienen una exquisita educación y conocen a la perfección —no es así, pero se usa como recurso humorístico a la hora de explicar ciertos pasajes— dónde se sitúan los diferentes continentes que forman la Tierra, saben que esta es redonda e incluso tienen unas dotes de oratoria que ya quisiera Adolf Hitler para sí. Ese contraste extraño, en el que unos simios que acaban de descubrir el caminar erguido hablan con la potencia y la perfección de un lord inglés de finales del siglo XIX, con su retranca y un humor muy british, hace que la narración se convierta en una descacharrante crónica prehistórica en la que se nos muestra de una forma más que sutil nuestros errores de hoy y de ayer. Bueno, y de siempre. Porque en realidad el ser humano nunca ha cambiado. Sigue siendo el mismo mono que se despierta cada mañana para ir a cazar, recolectar, proteger a su prole y dormir bajo techo para sentir la protección del medio. Que traiciona, que miente por su propio interés y que explora lo que le rodea para sacar la máxima ventaja posible a su entorno.

No perdáis de vista al tío del protagonista, y hermano de Padre, Vanya; un mono que aborrece los adelantos científicos y huye como de la peste de los nuevos inventos tecnológicos. Y lo hace porque cree que estos alejan al ser humano de su condición natural, la de la comunión pura y absoluta con la Naturaleza. Las escenas en las que los dos hermanos discuten uno con el otro son lo mejor de la narración.

El tono humorístico mezclado con ese aire de moraleja que rodea a toda la narración hace que devores la historia en un santiamén y quedes con ganas de más. Hambre que por cierto, puedes saciar si eres capaz de encontrar la continuación en alguna librería de viejo, porque existir, existe. Empecé el libro por casualidad, recién acabada la lectura que llevaba encima y, cuando pasé la tercera página, ya me dolía la tripa de contener la risa en el transporte público. Una verdadera joya por la que le mando mis más sinceras felicitaciones a Alejo Cuervo o a aquel que haya pensado en este regalo para amenizar las compras del día de Sant Jordi.

De verdad, no os lo perdáis. Palabra de Toluuuu.

Los búhos del caos 2: Wonder Woman vs Caos

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Ya está disponible el segundo programa de Los búhos del caos, podéis escucharlo aquí:

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En este programa hablamos sobre Wonder Woman basándonos en la película recién estrenada. También comentamos algunas de las mejores-peores adaptaciones literarias al cine y os contamos nuestras últimas lecturas y qué nos han parecido.
En esta ocasión estamos a los micros Yem Goizueta, José Antonio Campos (Toluuuu), Alberto Plumed y Mar Goizueta. En la trastienda, Pili Rosique y María Martín.

Mientras hablamos podéis escuchar:

– Nuestra sintonía: “Una vuelta de Halley”, de Lewin: https://open.spotify.com/track/6ZpRz6YU8lJ9K9VSqCXoTb

-“No Man’s Land”, de Rupert Gregson-Williams (B.S.O. “Wonder Woman”)

-“Estrella”, de Bonacorso: https://open.spotify.com/track/1sH8Oq9A0m1vDt95q975t8

– “Rocky Road to Dublin” by Stefan Kartenberg (c) copyright 2017 Licensed under a Creative Commons Attribution Noncommercial (3.0) license.

No olvidéis buscarnos en redes sociales (Facebook, Google+, Instagram y Twitter) como losbuhosdelcaos

*Agradecemos a la Librería Cyberdark.net que nos ceda su espacio para grabar el programa.

Los búhos del caos 1: Especial N.K. Jemisin y «La Quinta Estación»

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En este primer episodio de Los búhos del caos hablamos de la entrevista que nos concedió N.K. Jemisin, ganadora del Premio Hugo 2016 con su novela «La Quinta Estación», durante su visita a Madrid. También hacemos un repaso a algunas lecturas que han pasado por nuestras alas últimamente.

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Cinco Destellos

¿Qué se escribe en un texto de presentación? ¿Se habla de la obra que marcó mi vida? ¿El libro que me hace volver a él una y otra vez? ¿O cuento cuál es la serie que me hipnotiza ante la pantalla cada vez que la veo?

Prefiero hablar de varios momentos de mi vida, escenas que me han hecho ser como soy, que me han marcado en mis aficiones y lecturas. No están ordenadas, son cinco destellos al más puro estilo de los momentos estelares que Zweig decidió mostrarnos para narrar la historia de la humanidad.

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Primer destello. Estando de visita en casa de un familiar encontrar una cosa que no habías visto nunca antes. Una revista llena de dibujos que contaban una historia, llena de gente vestida con trajes llamativos, volando, lanzando bolas de hielo, controlando a gente con su mente, levantando y lanzando contra los demás enormes vigas de hierro….miras la portada y tu vida cambia. Acabo de conocer La Patrulla-X en una edición de Bruguera y ya no podré dejarlo nunca.

Segundo destello. Un verano caluroso, ya había hecho todos los deberes que habían mandado en el colegio en menos de dos semanas (repelente que es uno) y se avecinaba la amenaza de tortura para mis padres en forma de aburrimiento infantil. Hasta que un día mi madre volvió de su trabajo con un voluminoso libro que esperaba entretuviera a su vástago de poco más de 10 años. Creía que esas más de 1000 paginas me tendrían silencioso durante los dos meses restantes. Vana esperanza, su churumbel se acabó leyendo El Señor de los Anillos en poco menos de quince días.

Tercer destello. El domingo por la mañana era el momento reservado de la semana para que mi padre y yo ejerciéramos de lo que éramos en los papeles. Así que, dependiendo de dónde pasáramos el verano, íbamos a unos sitios u otros, aunque nuestro lugar favorito era El Retiro. Los que conozcan Madrid sabrán que una de las rutas de entradas a este oasis es la mítica Cuesta del Moyano, llena de casetas de libros antiguos y de segunda mano. Allí mi padre se hacia con la mayoría de sus lecturas: desde bolsilibros del oeste hasta las tragedias completas de Shakespeare. Y como yo le acompañaba siempre me caía alguno. ¿Qué era lo que me compraba? Libros de esos con portadas llenas de gente con espadas, magos, duendes y demás cosas tontas, pero que me mantenían entretenido. Así es como descubrí Martínez Roca y con ella a Elric, Mundodisco, Holdstock y todo lo que un novato editor llamado Alejo Cuervo empezaba a traer a España.

Cuarto Destello. Viernes tarde, sales de clase y no tienes claro qué es lo que vas a hacer, hasta que tu mejor amigo se te acerca y te dice que si vas a su casa, que sus padres acaban de comprarle un Vhs y vais a estrenarlo. Presos de la emoción pedís dinero a vuestros respectivos padres y con unas 200 pesetas os dirigís a ese sitio llamado videoclub a alquilar un par de esas películas de las que habéis oído hablar a los mayores en el patio: La Guerra de las Galaxias e Indiana Jones (aunque en aquella época te referías a ella como En busca del arca perdida). Años después, y con motivo de una de las huelgas generales que le montaron a Felipe González (creo que la del 14-D), logré convencer a mi padre para comprar un reproductor y ahí entró en mi vida Arnold.

Quinto destello. Llegan las cadenas privadas a nuestra vida, ya no tenias que estar atado a lo que pusieran en las públicas (tres en aquel momento). No empezaron mal, con una extraña mezcla entre series y películas de prestigio con programas rancios y pueblerinos al más puro estilo español. ¿Y qué desembarcó ahí? Pues una serie de la que se hablaba mucho en las revistas de cine y comandada por el director de una película que me había fascinado visualmente: Dune. ¿Cuál es el nombre de la serie? Twin Peaks.

Estos son solo cinco de los destellos que me han definido, pero espero que os ayuden a conocerme. Ya os iré contando más.